The Trunk, no era lo que esperaba ver

Una maleta era posiblemente uno de los doramas que más prometía en este segundo semestre, y más teniendo el nombre de Gong Yoo en el cast, una de las superestrellas de Corea, pero parece que las producciones con Netflix no son lo suyo. 

The Trunk nos presenta a Noh In-ji, una experta en matrimonios por contrato, ha construido una vida basada en la apariencia de felicidad. Sin embargo, detrás de esa fachada, se esconde una profunda soledad. Su vida se cruza con la de Han Jeong-won, un hombre que, presionado por su exesposa, se ve obligado a aceptar un matrimonio arreglado.

Sus vidas se entrelazan de manera inesperada cuando un misterioso baúl, hallado en un lago, los lleva a descubrir secretos oscuros relacionados con el servicio de búsqueda de parejas.

Una historia confusa y plana

The Trunk se estrenó en Netflix el pasado 29 de noviembre, con un total de ocho episodios, los cuales tienen en promedio una duración de 50 minutos. Esta es una adaptación del libro del mismo nombre escrito por Kim Ryeo-ryeong. 

En el caso del cast, este estuvo conformado por Gong Yoo, Seo Hyun-jin, Jung Yun-ha, Jo Yi-geon, Kim Dong-won y Lee Jung-eun. 

En los tráileres que salieron para la promoción de esta serie, todo apuntaba a que esta sería una de misterio, con un asesinato por resolver y que parece estar encubierto por un matrimonio falso, o al menos esa era mi idea, cabe mencionar que antes de hacer esta reseña no sabía de la existencia del libro, por lo que no tenía ninguna otra referencia. 

A primera vista, parecía que a lo mejor sería algo como Nadie en el bosque, con ese tiente de suspenso, pero terminó siendo un melodrama que gira en torno a tres personas que están rotas de distintas maneras que intentan sobrevivir a su manera, pero no pueden evitar el daño colateral que causan al coincidir en un mismo camino. 

En primer lugar, está No In-ji, una mujer que aparenta ser bastante fría que solamente se centra en su trabajo: ser una esposa por contrato. Esto lo hace por vengarse de un exnovio que huyó diez días antes de la boda. 

Luego tenemos a Lee Seo-yeon, la exesposa de Han Jeong-won, una mujer controladora, egoísta y cruel, que orilla a su exesposo al borde de la culpa, la depresión y las adicciones, manipulándolo a jugar el juego que ella quiere para que vulva a ella humillado.

Por otro lado, está Han Jeong-won, un hombre que ha tenido una vida complicada, llena de abusos, primero a manos de su padre y después por Seo-yeon, quien tiene un control completo sobre él, llegando al punto de obligándolo a divorciarse para después casarse con por contrato con No In-ji. 

Por último, están los personajes de Yun Ji-oh y Eum Tae-seong, el esposo falso de Seo-yeon, y el acosador de In-ji, respectivamente; estos dos juegan un papel menor, pero que tiene un efecto colateral dentro de la trama. 

En general, los personajes tienen tintes interesantes, son complejos, con diferentes traumas y problemas que pudieron ser desarrollados de una mejor manera, pero por tiempo o por la manera en que se cuenta la historia, se queden a medias. 

Un ejemplo de esto es Eum Tae-seongm, de quien nunca logramos entender por qué es que está tan obsesionado con No In-ji; sabemos el porqué lo metieron al psiquiátrico y del incidente en la agencia de matrimonios, pero no hay una historia sólida alrededor que sostenga el actuar del personaje. 

The Trunk, serie de Netflix protagonizada por Gong Yoo

Algo similar pasa con Seo-yeon, que sabemos de los incidentes que detonaron la caída de su matrimonio, pero ¿desde cuándo es que manipula a Han Jeong-won y por qué? Tan solo tenemos la información necesaria para dar contexto al presente, aun así, no a las escenas que nos enseñan del pasado. 

Ya que menciono el tema del pasado, hay que decir que uno de los problemas con esta serie son los saltos temporales, que hacen un uso excesivo de esta herramienta narrativa; sin embargo, no marcan con algún elemento, como color, iluminación o viñetas, todos estos saltos, lo que hace que la serie sea confusa. 

En los primeros dos capítulos pareciera que la investigación del asesinato y lo que está pasado con el matrimonio arreglado estuvieran en la misma línea de tiempo, pero resulta que no. La investigación es el presente y todo lo demás son los sucesos que llevaron a ese asesinato, que tenía toda la pita de estar en la trama principal y ser el misterio a resolver, pero se termina resolviendo en casi 20 minutos. 

Pero no son los únicos saltos temporales que existen; de repente, vemos saltos de quizás hora o minutos entre una situación y otra, que se mezclan con los saltos de tiempo más extensos, ya sea la presente o más al pasado.

Los únicos que sí marcan, como es debido, son los que nos llevan más al pasado, 2 o 5 años atrás en la historia, pero hasta ahí, todo lo demás es un revoltijo que tienes que estar atento para ver qué línea temporal es. En lo personal, me parece que hubiera ayudado que usaran una técnica similar a la de la película de Oppenheimer, que a través del uso de color se indica cuál es el presente y el pasado. 

Dentro de los puntos positivos de la serie, destaca la escenografía, el soundtrack y las actuaciones. 

En el caso de la escenografía, tenemos una casa con una arquitectura muy particular, que resalta esa sensación de soledad que sienten los personajes. Es una estructura fría, con colores apagados, con espacios muy grandes y abiertos, donde el personaje que interpreta Gong Yoo se siente expuesto. 

Por otro lado, el soundtrack también juega una parte importante en la ambientación de la historia. En los momentos más de misterio suele sonar una música de tensa muy al estilo de Nadie en el bosque, que te genera una sensación de que algo va a pasar; mientras que en las partes más románticas suenan las dos canciones principales, que tienen un toque bastante melancólico. 

Pasando a las actuaciones, los tres actores principales hacen un gran trabajo dando vida a sus respectivos personajes. Seo Hyun-jin y Jung Yun-ha logran transmitir la tensión que existe entre ellas, haciendo que su rivalidad se sienta genuina. Además, cada una deja ver los conflictos que sus personajes llevan y, en el caso específico de Jung Yun-ha, hace un papel antagónico muy bien llevado, al punto que quieres que falle en su plan. 

Por otro lado, Gong Yoo vuelve a demostrar que puede hacer cualquier tipo de papel. En este caso, nos dejó ver un personaje vulnerable, con problemas graves de adicción y de depresión, que se ve manipulado muy fácilmente debido al abuso con el que creció. 

Con él, tengo el problema de que las dos series que he visto de su historial (Goblin y The Trunk) no han sido parte de los kdramas que más he disfrutado ver, pero sí disfruté de Train to Busan (de las mejores películas de zombis) y Silence me pareció una muy buena película, aunque bastante cruda. 

Al final, The Trunk es una de esas series que, por lo menos para mí, prometían mucho, pero al final terminó siendo un kdramas que me quedó debiendo mucho; la narrativa es confusa, existen escenas que se alargan por el simple hecho de la estética y hay personajes que si los hubieran omitido, no hubiera afectado en nada a la historia, como el de Lee Jung-eun, que nunca tiene relevancia alguna ni se explica su parte en la trama. 

Quizá, y solo quizá, si eres de los que disfruto de la película de Gone Girl, puede que esta sea una serie para ti. 

¡Feliz maratón! 


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