Kim Seon-ho, Go Youn-jung, poster de Can this love be translated? en Netflix

Can this love be translated? Un viaje a través del lenguaje

Después de un largo tiempo sin protagonizar en solitario un kdrama romántico al puro estilo de Hometown Cha-Cha-Cha, Kim Seon-ho regresa con su carisma en una nueva romcom de Netflix, todo un viaje a través de diferentes idiomas. 

Lo que nos cuenta Can This Love be Translated? es la historia de Ju Ho-jin, un traductor multilingüe, y Cha Mu-hee, una actriz reconocida por su trabajo como la zombie Do Ra-mi. Ambos se reencuentran y se ven obligados a trabajar de cerca durante un reality show y los compromisos de promoción que ello conlleva. 

Con la convivencia día a día, su relación profesional se complica cuando los sentimientos y las emociones comienzan a aflorar y, aunque las palabras pueden traducir fácilmente, a veces lo subjetivo resulta difícil de expresar.  

Cuando las emociones dicen más que las palabras

Can This Love be Translated? se estrenó completa en Netflix el 16 de enero del 2026 con un total de 12 episodios con una duración aproximada de una hora cada uno. A lo largo de los capítulos se presentan escenarios entre Corea, Italia, Japón y Canadá. 

El guion de este k-drama estuvo a cargo de las reconocidas hermanas Hong, quienes nos han entregado grandes éxitos como My Girl, Mi novia es un Gumiho o Alquimia de almas. La dirección, por su parte, estuvo a cargo de Yoo Young-eun, mientras que el reparto lo integraron Kim Seon-ho, Go Youn-jung, Sota Fukushi, Choi Woo-sung, Lee Yi-dam, Bang Sung-joon y Kim Won-hae.

En general, Can this love be translated? es un k-drama que tiene una historia bastante entrañable; es de esas producciones que pueden considerarse como cosy, a la que muchas personas regresarán, como pasa con Hometown Cha-cha-cha o Propuesta laboral, pero, siendo honesta, tiene sus altibajos. 

La sinopsis de esta serie apuntaba a que el hilo conductor de la trama sería el uso del lenguaje, tanto como barrera como puerta para conocer y entender otras culturas y personas. Era precisamente eso lo que más llamaba la atención; y aunque sí es una parte importante de lo que se ve en pantalla, lo cierto es que se mezcla con otras subtramas que le restan enfoque y que no terminan de encajar bien con el tema principal. 

Este es el caso de los traumas del pasado de Cha Mu-hee, que le causan una doble personalidad, que solo sirve para justificar parte de los malentendidos entre los protagonistas, ya que no me convence que Do Ra-mi sea como una “intérprete” de lo que realmente quería expresar Mu-hee; creo que se pudo resolver de otra manera. 

Algo similar pasa con la subtrama de los tíos, que parece que tendrá algún tipo de impacto, pero se retoma muy de vez en cuando, casi siempre cuando la trama necesita de un conflicto para avanzar, lo que se siente muy forzado.

Lo que vale la pena en la trama y que hubiera sido interesante que exploraran más es el tema del lenguaje, ya que era el punto focal desde el título del k-drama: ¿Este amor puede traducirse? 

Por un lado, tenemos a Ju Ho-jin, un políglota reconocido por su habilidad para transmitir el mensaje de las personas que buscan sus servicios o ayuda. Conoce las reglas lingüísticas y el impacto que puede tener el usar una palabra u otra, pero, a pesar de ese dominio del lenguaje, le cuesta entender a las personas y comunicarse con ellas, más allá de las traducciones que hace. 

Del otro lado está Cha Mu-hee, que dice lo que cree que es correcto para agradar a las personas, al mismo tiempo que intenta mantener una distancia para que no descubran un secreto que lleva guardando desde su infancia, lo que en ocasiones hace que sus palabras resulten contradictorias con su forma de actuar. A eso hay que sumarle que Do Ra-mi suele aparecer en los momentos más inoportunos y tiene una manera especialmente compleja de comunicarse, específicamente con Ho-jin. 

Esta diferencia entre ellos, uno que se guía por significados y reglas y otro que no tiene una estructura clara, es una gran forma de reflejar la complejidad del lenguaje en todas sus formas, desde lo verbal a lo no verbal, el uso de los silencios, la entonación, las pausas, sin mencionar lo que refleja un idioma de una cultura.

En este escenario propicio para los malentendidos, existe una tercera variante que es Hiro, un actor japonés con el que Mu-hee tiene que viajar a Canadá e Italia por trabajo, lo que lleva a presentar al lenguaje como una barrera, pero también como una oportunidad de conocer al otro y su cultura. 

Entre los personajes de Hiro y de Ho-jin se muestran dos maneras de usar el lenguaje para acercarse a Mu-hee e intentar comprenderla: el primero aprendiendo coreano, el segundo estudiando su manera de expresarse al hablar y al actuar, tal como si estuviera aprendiendo un nuevo idioma. 

Sobre esto último, hay una escena donde el personaje que interpreta Kim Won-hae (un escritor llamado Kim Young-hwan) le dice a Ho-jin que si quiere entender a Mu-hee, debe aprender sus reglas gramaticales, su ortografía, su sintaxis y demás reglas, justo como aprendió cada idioma, ya que en el mundo hay tantos idiomas como hay personas. Esta analogía —que parafraseo aquí— es lo que debió ser el corazón de la historia

Hablando en sentido estricto, el personaje de Kim Young-hwan bien pudo ser ese “traductor” entre los personajes principales e incluso usar la literatura como una herramienta para acercarlos, porque se ve que Do Ra-mi escoge un poema específico de un libro del escritor y reiteradamente se menciona que Ho-jin es un ávido lector e incluso escribió un libro. Al fin y al cabo, la escritura también es parte del lenguaje y una manera de comprenderlo y estudiarlo, por lo que hubiera sido lógico usarla como un punto de entendimiento entre ambos. 

Por la sinopsis pensé que podía seguir la línea de El romance de medianoche en hagwon, que también toma un tema como es la literatura, y lo relaciona con cómo comprendemos el mundo a través de los libros y cómo el comprender lo que leemos nos permite entender mejor nuestro entorno. Eso, sumando a la crítica a la manera en que se enseña, así como la competencia entre las escuelas, convive con una historia de romance, y siento que en ese k-drama supieron hilar todo sin dispersarse con el pasado de los protagonistas.

Aun así, Can this love be translated? seguro se convertirá en una de las favoritas del género; si no ahora, seguro con el tiempo, pues tiene muchos elementos que aprecian las personas asiduas a estas series. Además, me parece que fue un buen regreso de Kim Seon-ho como líder protagónico en solitario en las romcom (en Si la vida te da mandarinas, compartió créditos con Park Bo-gum); ya sea que interprete a un asesino o al “príncipe azul”, siempre hace memorables sus personajes con su particular carisma. 

Así que si lo tuyo son los k-dramas de romance, Can this love be translated? puede ser la opción que has estado buscando para un fin de semana tranquilo con un toque romántico; seguro lo pasarás muy bien. 

¡Feliz maratón! 

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