Minamata o el Fotógrafo de Minamata es una de esas películas que se debió de estrenar el año pasado pero que por pandemia y por el caso de Johnny Depp no vio la luz hasta este 2021 y no ha tenido la exposición que se merece, pero aquí te traigo la reseña y el resumen de la película.
Minamata cuenta la historia de W. Eugene Smith, un reconocido fotoperiodista de la Segunda Guerra Mundial, que se ha venido abajo por diferentes motivos y que, por lo que pareciera azares del destino, la joven Aileen Mioko lo contacta para una entrevista, pero la verdadera es que busca su ayuda para hacer visible la enfermedad de Minamata.
El problema de la deshumanización
Dentro de la parte técnica podemos decir que Minamata fue dirigida por Andrew Levitas y está protagonizada por Jonhnny Depp, Hiroyuki Sadana, Jun Kuminara, Minami Hinase, Ryo Kase y Bill Nighy.
En cuanto a la filmación, la película usa tonos apagadas y se van entremezclando las escenas de la película con material documental, tanto fotográfico como fílmico de lo que fue el caso de Minamata; la música también juega un papel especial, ya que en ocasiones es la que hace tenso el ambiente.
Pasando a la historia, esta tiene algunos huecos argumentales que son resultado de que se quisieron tratar dos historias al mismo tiempo en un tiempo de casi dos horas, y por lo mismo no se pudo tratar en su totalidad ninguna de las dos.
Por un lado, tenemos la historia de Eugene, uno de los más grandes fotoperiodistas de la historia y el precursor de este género, vemos que está en una etapa complicada de su vida y solo tenemos la vaga idea de que algo paso en el pasado, pero nunca sabemos qué.
También se nos da a entender que en un trabajo quedó mal con el dueño de la extinta revista Life, pero vuelve a ser solo una insinuación, que pudiera tener algo que ver en la historia si fuera una película biográfica, pero no lo es.
Asimismo, vemos la historia del caso del desastre ambiental de Minamata causado por la negligencia de la empresa Chisso Corporation, la cual echaba sus desperdicios tóxicos de mercurio al agua, causando la muerte de miles y lo que hoy se conoce como la enfermedad de Minamata, la cual causa deformaciones, convulsiones, dolor extremo y la muerte.

Esta se suponía que era la historia principal, pero lo cierto es que pierde un poco el objetivo de ser una película de denuncia contra las prácticas poco éticas de las empresas con respecto a los desperdicios y todo en año medio ambiental y de salud que han causado todos estos desastres.
Posiblemente, Minamata es de los primeros casos documentados dentro de este tema y lo que más duele es que este desastre comenzó desde los años 20’s pero no fue sino hasta ’71 que se conoció a nivel mundial, pero lo triste es que hasta al fecha ni la empresa ni el gobierno de Japón han aceptado su responsabilidad y, aunque se dijo que se indemnizaría a las familias de las más de 17,000 víctimas de la enfermedad de Minamata, solo se indemnizaron a 2,000 familias.
Tengo que aceptar que, a pesar de los fallos que tiene en la ejecución de contar las dos historias, la verdad cuando terminé de ver la película sí sentí un hueco en el corazón, gracias a las grandes actuaciones y a las imágenes muy gráficas de los experimentos y las causas de la enfermedad, además de que sí sentí esa deshumanización de los empresarios que lo que buscas es hacer negocio sin importar las consecuencias.
Como conclusión, puedo decir que, por lo menos en mí, esta película sí logro su objetivo, quizá porque la vi sin ojos de crítico, porque no soy una especialista en cine, pero la verdad es que sí me hizo sentir hasta el último segundo. Es una película recomendable, solo que te recomiendo que después tengas una opción un tanto alegre para ver después, ya que las imágenes sí son un tanto gráficas.








