¿En realidad es tan buena El Juego del Calamar?

Hace casi un mes (el 17 de septiembre, para ser más exacta) se estrenó en Netflix la serie coreana de El Juego del Calamar, la cual, con el pasar de los días, fue tomando más y más fuerza hasta convertirse en el boom que es hoy, pero ¿es tan buena como dicen?

Antes que nada, deja que en El Juego del Calamar un grupo de 456 se unen para participar en una serie de juegos para ganar una gran suma de dinero. Entre los participantes está Gi-Hun (Lee Jung-jae), quien espera poder cambiar su destino y saldar todas las deudas que tiene, pero lo que no espera es que los juegos son más de lo que aparentan y pronto tendrá que luchar por mantenerse con vida.

Juegos que matan

A estas alturas del partido es muy probable que ya hayas visto la serie, aunque sea para entender los memes de la muñeca, como me pasó a mí, que de verdad no me llamaba nada la atención, pero como para entender el contexto, terminé viendo El Juego del Calamar, y no me arrepiento, aunque para mí la mejor serie coreana de momento sigue siendo Kingdom, y por lo dicho antes es probable que pueda mencionar spoilers.

Ok, de forma muy rápida te comento que la serie fue escrita y dirigida por Hwang Dong-hyuk, quien en entrevista ha revelado que escribió la historia en el 2008, cuando él mismo estaba pasando por una situación de deudas como los personajes y afirma que tomó inspiración de los mangas japoneses de Battle Royale, Kaiji y Liers Game.

Algo que diferencia a la serie de historias similares, como las mencionadas o Alice in Borderland, es que en esta ocasión el creador nos presenta una serie de juegos infantiles, algunos típicos de Corea, como lo es del que da nombre a la serie o el de la galleta, y otros que podríamos decir que son internacionales, como las canicas o el de 1, 2, 3 calabaza (el juego de la muñeca), por lo que nos es sencillo saber las reglas (por lo menos a los que crecimos antes de los 2000’s y sí jugábamos en el recreo) y enfocarnos más en la angustia de nuestros personajes y lo que iba pasando en la trama.

También el ambiente es muy diferente, dejando de lado una melodía que de repente suena y te da una sensación un tanto creepy, todo tiene un look un tanto infantil. Los colores son muy brillantes y predomina el uso de rosa, verde y azul pastel; obvio tenemos areneros, pasamanos y demás juegos de los parques, pero en tamaño extra, y al parecer usó en algunas escenas una canción que sonaba mucho en las escuelas coreanas, para dar en la nostalgia de la audiencia del país asiático.

La construcción de la serie, los personajes y la trama son buenos, y las actuaciones ni se diga, son espectaculares, me gusta mucho que nos estén llegando producciones más de este estilo de Corea y que se estén alejando un poco de los Kdramas, que es lo que más gusta en la tv de allá y razón por la que el director se tardó 10 años en hacer la serie, nadie la quería hacer porque no era apta para la tele coreana.

Ahora, para mí, y que quede muy claro, para mí, es una buena serie, pero no la mejor del género y tuve varios momentos en los que me salí de la trama.

Las historias secundarias me sacaron mucho de la trama principal, pues tienen un montón de cabos sueltos y para mí, empezando que el hermano de Joon-hon (Wi Ha-joon) desapareció hace ya unos años y hasta ahora es que se pone a buscarlo y solo por una tarjeta que ni sabe a dónde lo puede llevar.

Por otro lado, no veo la razón de que existan los VIP’s, o por lo menos de que nos muestren en pantalla. Los diálogos son malos, totalmente superficiales, solo los aguanté para ver si en algún momento justificaban su aparición, pero nunca pasó, pro lo que están totalmente de más.

Para justificar esta parte de los millonarios apostando estaba bien la explicación de Oh Il-nam (Oh Yeong-su) del final, cuando le está contando todo al personaje interpretado por Lee Jung-jae, que invento todo ese show por diversión para sus clientes, un tanto al estilo de Saw, y ya, con eso bastaba.

El mensaje de la serie

Algo que vale mucho la pena resaltar, y que me parece que pocos se van a parar a pensar, es que la serie refleja una realidad muy cruda: la competencia extrema y el incremento de las deudas.

Es conocido que en Corea la competencia por entrar a una buena escuela y adquirir un trabajo en una de las grandes compañías es brutal, la presión social que se ejerce muchas veces es una gran carga para los jóvenes, por lo que muchas veces para poder conseguir el objetivo no importa sobre quien tengas que pasar.  Incluso el mismo director ha mencionado que le parece que vivimos en una realidad muy similar al juego.

En el caso de las deudas, en la sociedad coreana se estima que el endeudamiento de las familias crece cada año y con la pandemia se disparó a un aproximado del 80%, y no se ve cómo es que el número pueda bajar.  

Y me parece que parte del éxito de la serie es que en realidad no son situaciones exclusivas de la sociedad coreana, sino que son realidades que se viven en casi todos los países.

Para concluir, El Juego del Calamar es una buena serie, es entretenida, tiene excelentes actuaciones que te harán encariñarte y odiar a ciertos personajes y tiene una calidad de producción de primera, la historia es buena, aunque tiene sus deslices, pero si eres fan de este tipo de historias con juegos de vida o muerte como yo, es bastante recomendable.

Ahora a esperar si habrá una segunda temporada o no, ya veremos que decide el director.

¡Feliz maratón sangriento! 


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