Hace unas semanas me animé a ver la serie de Misa de Medianoche gracias a unos comentarios que hicieron los chicos de Herejes el Podcast y me topé con algo muy diferente a lo que tenían en mente de lo que sería esta miniserie de Netflix.
Para empezar, Misa de Medianoche nos cuenta la historia de un pueblo pesquero en una isla que empieza a ver y experimentar una serie de cambios con la llegada de un carismático padre que guarda un secreto que cambiará la vida de todos.
Manipulación y reflexión
Misa de Medianoche está dirigida y escrita por Mike Flanagan, el mismo que nos trajo la Maldición de Hill House y la Maldición de Bly Manor, por lo que pensé que está última entrega estaría en ese tener de fantasmas y maldiciones, pero creo que nada que ver.
La serie tiene 7 episodios y duran casi una hora, aunque puede que a veces sientas que dura más de esos 50 minutos que duran en promedio los capítulos, ya que es una historia que se cuenta de una forma muy lenta, y justo empecemos por esa parte, la historia.
Como te decía en un principio, pensé que sería una serie de fantasmas, pero me topé con que es más una historia sobre la redención, el cuestionamiento de la vida y la muerte, el daño del fanatismo religioso y la manipulación, con un toque sobrenatural muy mínimo, que es que todos se convierten en vampiros.
La forma en que se van desenvolviendo los acontecimientos tiene un porqué y estructuralmente es correcta, no te llevan de un lugar a otro y la verdad es que no hay mucho misterio, pero es demasiado lenta, no hay ninguna escena que en realidad te enganche como para seguir, sin mencionar que hay muchos casos en los que te tienes que fletar escuchar sermones, salmos y demás cosas de la biblia que hacen que en determinado momento mejor digas “mañana termino el capítulo”.
Los planteamientos que presenta la serie sobre la naturaleza humana me parece que están bien planteados y la manera en los personajes van dando respuesta con sus acciones me parece que están bien ejecutado, en parte gracias a que cada uno está muy bien definido y trabajo en su crecimiento o estancamiento mientras la historia va evolucionando.
En cuanto a las actuaciones, en mí opinión, me parece que están muy bien, los actores hacen que ames u odies a los personajes. El elenco estuvo conformado por Kate Siegel, Zach Gilford, Hamish Linklater y Samantha Sloyan, que esta última tengo que darle crédito especial, porque vaya que hace una gran actuación para que odies desde el minuto uno a su personaje de Bev.
Para mí, Midnight Mass es un gran ejemplo de lo que pasa cuando se empiezan a manipular las creencias religiosas de las personas y se empieza dejar lado el razonamiento por pensamientos mágicos, al punto de llevarlas al fanatismo que muchas veces acaba en un culto, y hay varios guiños de eso en está serie.
Vemos como un “milagro” de un “ángel” -que en realidad es un vampiro- se va esparciendo pues su sangre mezclada en el vino de la eucaristía, va rejuveneciendo y curando a los habitantes, tal es el caso de una chica paralítica que de repente puede caminar y lo hace en plena misa para recibir la ostia, historia que se empieza esparcir por la isla y que hace se sumen nuevos feligreses.
Podemos decir que desde ese momento se empieza con la manipulación y el personaje de Beverly ve su oportunidad, ya que es la persona más “apegada” a la religión, y lo pongo entre comillas porque en realidad es una mala persona que justifica su acciones como morales a través de los de los versículos de la biblia, arma que toma para empezar a convencer a todos de los milagros que están pasando en el isla, al punto de llevar a la mayoría a una transformación que al final será la condena para todos, incluida ella.
Tengo que decir que soy de ese porcentaje extraño que ni amó ni odió la serie, porque me he topado con reseñas que se van a los extremos, principalmente por este tema de que es muy lenta y no hay nada de cliffhangers que te hagan querer seguir, muchos desisten al segundo capítulo; yo sí terminé la serie, pero pues nada más por no dejar y porque ya no tenía nada más que ver.
Lo que sí puedo decir que me gustó, es la reflexión de Erin Green, interpretada por Kate Siegel, sobre lo que es la vida y la muerte en un tipo flash durante sus últimos suspiros, la construcción de esa escena me pareció muy bonita y lo que rescato de esta serie.
Como conclusión, Misa de Medianoche no es una serie para todos, la historias y la manera en que trata los temas principales, en especial la moralidad, están muy bien ejecutadas y la fotografía es impresionante, pero sí tienes que estar en un mood muy existencialista y tener una mente abierta a lo que te plantea, en especial de la religión y el fanatismo.
Así que, si no estás en ese estado de ánimo un tanto filosófico, mejor ve a ver cualquier otra serie, El Jugo del Calamar, Lupin, Lucifer u otra que esté más apegado a lo que ves normalmente o seguro que encuentras algo en la sección de tendencias de Netflix.
¡Feliz maratón!









