En diciembre del año pasado se estrenó una de las apuestas de Netflix en su división de animación, que, por lo menos para mí, me parece que no tuvo tanto marketing, como fue el caso de Castlevania o Arcane, pero que sin duda está a la altura de estas, me refiero a Samurái de ojos azules.
Esta serie nos cuenta la historia de Mizu, una joven mestiza que se convierte en una onna-musha que busca venganza al querer matar a los únicos cuatro hombres extranjeros que aún vivían en Japón de forma ilegal en el momento en que ella nació.
Para cumplir su cometido tendrá que ocultar su identidad y enfrentarse a los mejores guerreros para poder lograr su objetivo.
Una joya de la animación actual
Samurái de ojos azules se estrenó en noviembre del 2023 en Netflix; contó con 8 episodios, el primero de 62 minutos de duración y los siguientes de 43 minutos. Fue creada por Michael Green y Amber Koizumi, mientras que Jane Wu supervisó la dirección y coprodujo junto con el estudio francés Blue Spirit.
He de admitir que esta no era una serie que me llamara mucho la atención dentro del catálogo de la plataforma, pero fueron las reseñas que empecé a ver, como la de Kristoff, que me hicieron darle una oportunidad, y que bueno que lo hice.
Blue Eye Samurai es una serie cruda y violenta, con una historia bastante bien construida y los personajes están perfectamente escritos, cada uno tiene su camino dentro de la historia, pero se mezclan muy bien con la trama principal, que es el camino que recorre Mizu para poder cumplir con su venganza.
Entre flashbacks bien utilizados y una obra Bunraku, conocemos los hechos que llevaron a Mizu ser la onna-musha que es y la razón de ser llamada una onryo o un oni (demonio) por su actitud fría y la violencia de sus actos, que muchas veces están justificados, pues, son para impartir un tipo de justicia sobre los que se aprovechan de su poder.
Durante la serie acompañamos a nuestra heroína por el Japón de la época Edo, donde las mujeres estaban relajadas a ciertas tareas y derechos, además de que las personas que eran mestizas eran consideradas como demonios, por lo que Mizu debe ocultar su identidad, sin mencionar que en su pueblo natal se piensa que ella murió de niña en un incendio.
Teniendo un firme objetivo, vemos su evolución, desde pequeña entrenando con por su cuenta y aprendiendo el oficio y filosofía del armero, de un maestro herrero, considerado el mejor de Japón, hasta el conflicto interno que se empieza a formar en ella al fallar en su primer intento por matar a su segundo extranjero.
Pero nuestra protagonista no es la única que crece en esta historia, tenemos un elenco secundario confirmado por la princesa Akemi, el guerrero Taigen y el optimista Ringo, que tiene un peso importante en cómo se desencadena ciertas situaciones y quienes también tienen su arco de crecimiento.
Además de un buen desarrollo de la historia y de los personajes, Samurái de ojos azules tiene otros puntos fuertes como la introducción de la cultura japonesa de la época y los fundamentos históricos de ese periodo en el que se desarrolla la serie.
De manera muy natural, dentro de los diálogos se explica el cambio de gobierno al shogunato, la posición de los daimyo y el cierre de las fronteras. Además, se explica la parte del honor, sobre todo entre los samuráis y el código bushido, también de elementos de los mitos como es la figura de las onryo o los oni.
Por otro lado, la animación está perfectamente cuidada y, desde mi punto de vista, muy bien pensada, pues siento que tiene ese estilo de trazo delicado que caracteriza a las obras de esa época, al igual que la paleta de colores, en ciertos puntos me hizo pensar en los que predominan dentro de las mismas.
Las escenas de acción están muy bien ejecutadas, no tienen ese efecto acartonado que se ve en varias de las animaciones de Netflix, como Castlevania, The Witcher o Altered Carbon. Acá fluyen sin problema; los movimientos de Mizu se ven delicados, pero efectivos y letales, lo cual es de aplaudir.
En conclusión, Samurái de ojos azules es una excelente serie que en definitiva merece la segunda temporada que le dieron. Tiene una historia cruda bastante interesante, grandes personajes, una animación impecable y acción bien planteada.
Si eres de los que disfrutan de eso, no tienen problemas con un nivel alto de violencia y te gusta la historia de Japón, esta puede ser una gran opción para ti.
En lo personal me da gusto que haya sido renovada y ojalá pronto tengamos una fecha de estreno de la segunda parte de esta historia; será interesante ver cómo pintan a Londres gris de aquella época.
¡Feliz maratón!







