Recientemente, volvió a relucir un kdrama que durante un tiempo estuvo en Netflix, pero que por octubre del año pasado retiraron, me refiero a Life, un drama médico, protagonizado por Lee Dong-wook, quien hace relativamente poco habló sobre su participación.
Life se centra en la lucha de poder entre los nuevos propietarios del Hospital Universitario Sangkook y los médicos que han visto crecer esa institución. Además, nos cuenta las historias personales de los médicos, enfermeros y pacientes que tienen relación con el hospital.
Tenía potencial, pero se perdió en el intento
Life se estrenó el 23 de julio del 2018 en la televisión coreana a través de JTBC y después se transmitió por Netflix a nivel internacional; en el caso de México se eliminó del catálogo de esta plataforma en 2023, por lo que solo se puede ver en Viki.
La serie cuenta con 16 episodios y un especial, cada uno tiene una duración de una hora aproximadamente. Además, destaca que el guion fue escrito por Lee Soo-yeon, misma que dio vida a Stranger o Grid.
Por otro lado, quienes dieron vida a los personajes fueron Lee Dong-wook, Jo Seung-woo, Won Jin-ah, Yoo Jae-myung, Moon So-ri y Lee Kyung-hyung.
Antes de continuar, tengo que confesar que esta reseña la había planeado, como todas, publicarla recién terminé de verla, pero por diferentes motivos la posponía, quizá porque es de los kdramas que menos me ha gustado, y es por un problema de guión, más que por otro cosa.
Se dijo mucho de las declaraciones de Lee Dong-wook sobre que, en su momento, pensó que a lo mejor la serie hubiera funcionado con otro actor en su papel, pero, siendo honesta, ni George Clooney (ER) ni Patrick Dempsey (Gray’s Anatomy) hubiera hecho que funcionara y aquí el verdadero problema de Life: no hay una trama bien definida.

La serie empieza con un episodio que gira en torno a la muerte del director del Hospital Universitario de Sangkook, todo apunta a que puede ser un asesinato y que alguien de adentro lo quiere encubrir, por eso se apresuran a que aprueben que se donen sus órganos. Suena una trama bastante interesante, tipo Agatha Christie, pero con doctores, ¿no?
Bueno, pues esa trama se diluye con el pasar de los episodios y de vez en vez se retoma, pero nunca se resuelve del todo, ya que pasamos al drama de la nueva administración que pasa a manos de una persona que no tiene nada de conocimiento del sector salud.
De esa trama se desprenden otras subtramas como es la competencia entre los directores de áreas por la vicepresidencia, las negligencias que han cometido, el dudoso actuar de las personas de donación de órganos, el estire y afloje del nuevo director del hospital con el grupo dueño del hospital.
A eso se le suma las tramas de las vidas personales de los protagonistas, en especial la del personaje de Lee Dong-wook y su hermano, quien quedó paralítico después de un accidente. Otra historia totalmente diferente que en muchos momentos se siente ajena a toda la trama principal.
Ahora, se supone (o se da a entender por los pósteres) que el personaje de Lee Dong-wook es el principal, pero en muchos casos pierde protagonismo y en sí la escritura de su personaje siento que no tiene una justificación, y no es culpa de él, es del guion.
Es cierto que es el que instiga a la rebelión de los doctores y hace algunas maniobras para “defender” la autonomía del hospital, pero nunca tiene una razón bien justificada, ni siquiera por su supuesta culpa por la muerte del antiguo director, que era su médico tras el accidente de su hermano, del cual también se siente culpable y hace que vea una versión ficticia de su hermano.
Todo esto es solo un resumen de lo que pasa en los 16 capítulos, son demasiadas tramas para poder desarrollarse en completamente en tan poco tiempo, es como querer resumir las 19 temporadas de Gray’s Anatomy en una sola, es imposible de que salga bien, y eso fue lo que pasó con Life.
En lo personal me parece que el cast estuvo bien, ya he visto a la mayoría (hasta a varios secundarios) actuar en otros proyectos y me parece que hicieron lo mejor que tuvieron con el material que les dieron. Posiblemente, si hubiera tenido una temporada de 30 o 50 capítulos, como los doramas más o menos viejitos, hubiera funcionado mejor para desarrollar todo lo que tenía en la mente la escritora.
Al final, Life es de esas historias que tenían potencial, con varios puntos buenos, pero que se perdió en su ambición por contar muchas cosas y no terminó por cerrar bien todos sus conflictos, incluso el final se siente apresurado, lo que hace que esta serie pase a ser una de esas que te deja con sabor amargo en la boca por lo que pudo ser y no fue.
¡Feliz maratón!








