Este es el segundo mes consecutivo que empezamos con una reseña de libro, el mes pasado tocó cerrar la trilogía de La sombra del zorro, y en este caso toca hablar de la novela debut de la autora M.L. Rio, If We were Villains, un libro que de primera cuenta con un título bastante llamativo.
En esta ocasión, me doy la libertad de citar casi literalmente la sinopsis literal que viene en la cubierta del libro:
En el día en que Oliver Marks es liberado de prisión, el hombre que lo mandó allí está esperando en la puerta. El Detective Colborne quiere saber la verdad y, después de diez años, Oliver está listo para contarla.
Hace diez años: Oliver es uno de los siete actores shakespearianos en Dellecher Classical Conservatory, un lugar donde la competencia es feroz.
En este mundo de libros con portadas de cuero y chimeneas, Oliver y sus amigos representan los mismos roles en el escenario y fuera de él: el héroe, villano, tirano, ingenuo, seductora, extras. Pero en su cuarto y último año, el balance de poder comienza a cambiar, las rivalidades sanas se tornan dañinas, y en la función principal la violencia real invade el mundo de los estudiantes.
Una mañana, los estudiantes de cuarto año se encuentran enfrentando su propia tragedia y su reto más grande en la actuación: convencer a la policía y a ellos mismos de que son inocentes.
Un intento de llevar a Shakespeare al misterio
If We were Villains se publicó por primera vez en el 2017, cuenta 354 páginas, y está escrito por M.L. Rio. Cabe destacar que esta fue la obra con la que debutó en el mundo de la ficción.
Como casi todas las novelas nuevas, por lo general las editoriales tardan un poco en hacer la distribución internacional, razón por la cual me tardé en conseguir el libro (luego ni Amazon tiene los libros disponibles) y, tengo que admitir, es de esos libros que durante un tiempo estuvo en el librero, y una vez lo empecé, lo dejé para volverlo a retomar, pero en forma de audiolibro.
Me pasó algo peculiar con este libro; cuando recién escuche de él me pareció interesante: un grupo de estudiantes de actuación, amante de las obras de Shakespeare, envueltos en un caso de asesinato dentro de su escuela, que es todo un misterio y ellos son los principales sospechosos.
Con esa premisa y con el título, sumado a esta aura de Dark Academia que decían que tenía, me imaginaba algo con tintes, un poco más de novela oscura y un thriller, con personajes complejos que verdaderamente caen en la categoría de villanos, pero no fue así.

If We were Villains tiene una historia constante, tiene una buena estructura y la forma en que está escrita es interesante, pero, a diferencia de lo que esperaba, carece de esa sensación de misterio, de profundidad y, la verdad es que los personajes se me hicieron poco profundo, teniendo en cuenta el material que tenía la autora.
Hasta cierto punto sentí que la historia podía compararse con esas series que tiene como escenario una escuela de élite, donde solo los ricos o más o menos acomodados pueden ir, solo que sin el drama de los grupitos enfrentados, ya que básicamente solo tenemos a los siete alumnos del cuarto año.
La historia empieza con fuerte, con una conversación entre el Detective Colborne y Oliver, quien será nuestro narrador durante toda la novela. Aquí es donde se empieza a tejer el misterio, puesto que han pasado 10 años y el detective parece que sigue creyendo que mandó a prisión a la persona equivocada. Todo bien hasta aquí, pero muy pronto el ritmo de la historia cambia.
Tras la introducción al misterio, viajamos en el tiempo, al momento en que nuestro protagonista está en su último año de la escuela y nos presenta a sus compañeros. A partir de aquí la historia se empieza a tornar más lenta. Durante un buen tramo del libro nos vemos yendo y viniendo del Castillo a los salones de la Facultad mientras repasan y citan diferentes líneas de las obras de Shakespeare.
Durante todo el libro seguimos ese patrón, un poco de drama aquí y allá, con escenas interesantes, pero en general el libro tiene un ritmo lento por esta dinámica que de que todo gira en torno a las clases y la dinámica entre los compañeros. De hecho, poco vemos de la policía y el caso de asesinato, un punto que parecía clave por la premisa del libro, pero que no vemos hasta el final de manera rápida.
Lo que sí me gustaría resaltar del libro, más allá de la historia, es la manera en que está escrito y la forma en que se trata el tema de Shakespeare.

Lo que M.L. Rio intentó hacer con esta novela, fue hacer un pequeño homenaje al dramaturgo inglés, por lo que este libro está escrito a manera de guion, pues se encuentra dividido en Actos y cada uno se divide en escenas en lugar de capítulos. Además, en la parte de los diálogos, en lugar de estar marcados con la línea de diálogo (valga la redundancia) la aurora usa el nombre del personaje para indicarnos quién es nuestro interlocutor, como en las obras, lo que me pareció muy interesante.
Por otro lado, hablando del uso de Shakespeare, es muy notorio su gusto por las obras del escritor, pero más allá de eso, se nota que lo ha estudiado a fondo, de hecho cuenta con un Máster que la avala.
Desde el título del libro, If We were Villains, empezamos a ver esos guiños al legado del escritor inglés, y posteriormente tenemos varios acercamientos a Hamlet, César, Romeo y Julieta, Rey Ricardo y Lear a través de los diálogos que intercambian nuestros protagonistas, no solo en los escenarios, sino también en su día a día, además de que la construcción del drama está muy apegado a las obras de Shakespeare.
Quizá por este último punto es que quería que este fuera uno de mis libros favoritos del año, ya que le tengo mucho cariño a las obras de este autor, tanto a sus dramas como a sus sonetos, pero, lamentablemente, algo en la historia (o quizá que espera verdaderos villanos) no me terminó de convencer.
Siento que If We were Villains, es como esas canciones que tienes que escuchar varias veces para encontrarles el gusto, quizá más adelante lo vuelva a leer o escuchar, para ver si es el caso y si le encuentro el gusto, si es así ya lo estaré compartiendo en otra nota.
¡Feliz lectura!







