Después de siete meses de espera, llegó a Netflix el cierre de la que fue una de sus series más exitosas, Sweet Home, pero, ¿mejoró la historia tras la segunda temporada?
Para recordar un poco, Sweet Home cuenta la historia de Cha Hyun-soon, un joven que pierde a su familia en un accidente, lo que lo lleva a mudarse a un particular edificio, donde empieza un plan para quitarse la vida, pero de la noche a la mañana se ve viviendo en un mundo muy diferente en el cual se convierte en un monstruo.
En esta segunda entrega nuestro protagonista es secuestrado por Pyeon Sang-wook, quien busca usarlo para sus propios fines y evitar que caiga en manos del Dr. Lim para sus experimentos.
Netflix no sabe cómo continuar las historias
Sweet Home 3 se estrenó en Netflix el 19 de julio con un total de 8 capítulos con una duración de 50 minutos en promedio. Recordemos que la primera temporada sí es una adaptación del Webtoon del mismo nombre, pero esta y la segunda temporada ya nada tiene que ver con el material original.
Dentro del cast encontramos a Song Kang, Lee Jin-wook, Lee Si-young y Go Min-s, Jung Jinyoung, Kim Mu-yeol, Oh Jung-se, Yoo Oh-seong y Kim Si-a y regresa Lee Do-hyun, como ya nos había adelantado en el final de la segunda temporada.
Como comenté en su momento en el pódcast y en la nota de la segunda temporada, la continuación de la serie tuvo un giro un poco inesperado y que, desde mi punto de vista, cambiaba totalmente la intención narrativa de la primera temporada y del Webtoon, la cual giraba en torno a los monstruos que todos llevamos dentro y que si no logramos enfrentarlos, podemos convertirnos realmente en ellos.
En la segunda temporada, se cambió todo y se intentó hacer una creación de mundo diferente con la aparición de los capullos, una niña que podía transformar a cualquiera en monstruo y la aparición del concepto de los neohumanos, sin mencionar que el personaje de Cha Hyun-soon parece tener poderes más allá de cualquier otro monstruo o neohumano.
En su momento mencioné que no había una explicación de estos cambios y que esperaba que en la tercera a lo mejor existiera una justificación para esto, pero, como ya es costumbre de Netflix cuando alarga cosas solo pensando en el dinero, no existe nada qué explicación de los huecos argumentales o los cambios en los personajes, es más, esta tercera temporada no tiene nada de sustento narrativo, básicamente, no tiene una razón de existir.

El primer capítulo es un resumen de lo que vimos al final de la temporada anterior, aderezado con un poco de acción con el escuadrón perdido luchando por su vida, pero eso rápidamente se convierte en planos interminables de caminatas e intercambio de diálogos sosos entre los personajes. Esto sin importar que estemos con los neohumanos, los sobrevivientes del estadio o con el grupo de Song Kang.
Todos los problemas que llegan a enfrentar nuestros protagonistas se resuelven por obra y gracia del guion. El monstruo de Cha Hyun-soon haciendo las paces con su host, el mismo protagonista salvando a Yi-kyung solo para que muera un capítulo después, las batallas terminadas tan rápido con la gran batalla que nos prometieron al final de Game of Thrones.
Además, la forma en que acaba el personaje de Sang-wook es tan conveniente, pudo haber tenido sentido y se hubieran tomado en tiempo de explicar, cómo es que no puede tener el control completo del cuerpo y si lo hubieran mostrado más de dos veces, una en la segunda temporada y en la escena final del personaje.
Siguiendo con los personajes, sigo sin entender el regreso del Lee Do-hyun en el papel de Lee Eun-hyeok; al final de la segunda temporada parecía que a lo mejor sería un antagonista, pero en realidad no hay razón para que esté su personaje. A duras penas nos explica algo de que ahora resulta que Sang-wook solo quiere reunir a los neo humanos para acabar con ellos, lo que es contradictorio con lo que se nos dice en la temporada anterior.
El personaje de Lee Eun-hyeok, parece un robot, recuerda cosas su vida, pero no demuestra sentimientos, lo que es contradictorio, porque por alguna razón le interesa acabar con Sang-wook, pero la única razón aparente es la conveniencia de guion y que a lo mejor sumar a Song Kang y a Lee Do-hyun, dos estrellas de la plataforma, podría traer más espectadoras, porque de ahí en fuera si se quitara a su personaje no pasaba nada, un soldado de los que están el Pelotón Cuervo puedo haber hecho lo que hizo.
Pasando a los errores de la construcción del mundo, pareciera que los guionistas no encontraron cómo justificar que unos monstruos sí pueden evolucionar, como es el caso de los personajes de Song Kang y Lee Do-hyun, que no sabemos por qué uno desarrolla poderes y el otro puede revivir en su capullo (por lo menos sabemos que Sang-wook lo hace por ser un experimento), por lo que básicamente nos dejan con la única explicación de que es por el poder la pluma.
Vemos a varios monstruos morir en las tres temporadas, por alguna razón sigue vivo el monstruo proteína (en cada temporada se ve más chafa el CGI), ¿por qué él no puede evolucionar?, ¿se quedó atrapado en su trauma? Nunca lo sabremos, y menos porque Song Kang ahora sí lo hace volar en pedazos, así como Sang-wook acaba con los pocos residentes de Verde Hogar que quedaban en la serie.

Esta tercera temporada Sweet Home me decepcionó y me hizo enojar tanto como las últimas series de Star Wars por su mala escritura y el poco interés que se muestra por el material original, con una buena base y una idea interesante, pudieron desarrollar una gran historia, pero se nota que no supieron explotar ni la poca idea que metieron en la segunda temporada sobre los experimentos.
Tengo que aceptar que esperaba mucho, pero no debería sorprender a nadie que Netflix no sepa hacer segundas temporadas, ejemplos hay muchos como La casa de papel y Stranger Things a apenas y ka pudo rescatar con la última temporada.
De las pocas series que no destrozó en las entradas posteriores, solo destacan Kingdom, Alice in Borderland (porque todavía no adaptan todo el manga) y Dark, que esta última estaba planeada desde un principio para que fuera en varias entregas, apostaron en grande y les salió la jugada, pero parecen casos aislados, por lo que me preocupa un poco lo que van a entregar de Hellbound y Squid Game, pues ambas estaban pensadas solo para una temporada, de hecho de la primera se adaptó todo el webtoon.
En conclusión, Sweet Home 3 es una gran decepción, incluso más que Goodbye Earth, pues tenían todo para hacer un gran cierre: una buena idea que explorar, un gran cast y presupuesto, pero los escritores no estuvieron a la altura de esa tarea. Ahora a esperar qué le depara el destino a la monedita de oro de El juego del calamar.
¡Feliz maratón!







