Gracias a las plataformas de streaming se le ha dado la oportunidad a los directores y guionistas de poder contar historias que, de otro modo, no podrían. Tal es el caso de los k-dramas como El juego del calamar o del que te contaré hoy, Nadie en el bosque, que por su nivel violencia es casi seguro que las cadenas de televisión coreanas no les dieran un espacio.
Nadie en el bosque tiene dos historias paralelas que en un punto están destinadas a chocar una con otra. Por un lado, Koo Sang-joon dirige un motel en un pueblo a la orilla de un lago de a principios de los 2000, con una buena afluencia de visitantes, hasta que un asesino en serie comete un atroz acto, lo que no solo causa el declive del lugar, sino de la vida de Sang-joon también.
Ya en el presente, Jeon Young-ha lleva una lujosa pensión en las profundidades de un bosque guiado por los deseos de su difunta esposa. Pero la tranquilidad que rodea el lugar es perturbada con la llegada de una siniestra mujer, que decide llevar a cabo igual de atroz que el que se llevó a cano en el motel de la laguna.
La esperanza de las buenas historias está en Corea
The Frog, como llamaron a la serie en inglés, se estrenó el 23 de agosto en Netflix, contó con ocho capítulos de una hora y estuvo producida por SLL y Studio Flow.
La dirección estuvo a cargo de Mo Wna-il, mientras que el guion es obra de So Ho-young y el cast corrió a cargo de Kim Yoon-seok, Yoon Kye-sang, Go Min-si y Lee Jung-eun.
Esta era una de esas series que con el tráiler, la portada y la casi nula sinopsis que pone Netflix puede que te confundas; en un principio pensé que sería algo más tirado hacia el terror entre psicológico y sobrenatural, pero la verdad es que es suspenso puro, muy bien llevado desde el guion, la ambientación, el soundtrack y la dirección.
En la mayoría de los capítulos vemos varios saltos de tiempo, no a manera de flashbacks, sino para conocer la historia secundaria de Koo Sang-joon, quien se puede decir, es la contraparte de Jeon Young-ha, nuestro personaje principal, por lo que la serie demanda de la atención del espectador en todo momento.
Además, de esos saltos temporales, el director juega con situaciones que en un principio nos presenta fuera de su contexto original, casi siempre precedida por la pregunta ancestral de si se cae un árbol en el bosque y no hay nadie para escucharlo, ¿hace ruido o no?, lo que juega con la percepción que tenemos de los hechos y de las intenciones de nuestros personajes.
Todas estas herramientas narrativas suman a la construcción de esa tensión que se siente en cada escena, lo que deja al espectador expectante de lo que va a pasar en la siguiente escena sobre qué consecuencias tendrás nuestros personajes por sus decisiones.

Ahora, con respeto al guion, me parece que las historias paralelas están muy bien cotadas y se juntan en el punto exacto de una forma bastante orgánica a través del personaje de Yoon Bo-min, una detective que se involucrará en los dos casos. La intención de So Ho-young, según lo que explicó en entrevistas, de hacer este juego temporal, fue para mostrar cómo es que dos personas pueden tomar caminos diferentes ante una misma situación extrema.
Cabe destacar que la guionista hizo un muy buen trabajo con la escritura de sus personajes y en hilar cada una de sus acciones. No tuvo reparos en hacer una historia bastante cruda, con personajes fríos, complejos y, en el caso de los dos asesinos, bastante sádicos, calculadores y sin escrúpulos a los que muestra como son, maldad pura, sin matices.
Después de haber visto Nadie en el bosque, fue sorpresa conocer que So Ho-young fue premiada por la cadena de televisión surcoreana JTBC, con el primer lugar en el concurso de Guiones para Nuevos Escritores en el 2021, ya que es evidente que tiene talento para la creación de historia, lo que da esperanza de que por lo menos en Corea apuestan por el verdadero talento a la hora de escribir.
Otro de los puntos fuertes de la serie es el cast; desde Kim Yoon-seok, que regresa a la actuación después de varios de inactividad en este campo, pasando por Yoon Kye-sang como el dueño del motel, hasta Go Min-si, quien es una de las antagonistas, todos hacen un gran trabajo con el material que les dieron.
En lo personal, me parece que en Nadie en el bosque, el director supo como sacar lo mejor de Min-si, ya que en Sweet Home me pareció que en muchas ocasiones actuaba de una forma muy monótona, solo en algunas escenas (como cuando se queda su hermano atrás) se notaba un cambio, pero aquí de verdad que se adentra en el personaje e incluso hace que la odies al mismo nivel que lo hace el protagonista.
Asimismo, me gusto la actuación de Lee Jung-eun, de quien la semana pasada te comenté, ya que protagonizó Ella de día, otra de noche.

En esta ocasión, su personaje es todo lo contrario, es una detective observadora que desafía a todo el mundo, casi como el señor Shin de Los auditores, por lo que fue interesante verla actuar en papeles tan contrastantes, dejando ver su calidad actoral y veteranía en el campo.
En conclusión, Nadie en el bosque es una gran serie de suspenso, ideal para los amantes del misterio y de las historias de asesinos, todo un drama digno de maratón. Ojalá que los nuevos escritores sigan con este gran nivel como So Ho-young.
¡Feliz maratón!







