Seguimos con las continuaciones dentro de las series, en este caso toca hablar de la segunda temporada de Pachinko, una producción de alta calidad que nos dio Apple Plus.
Antes de empezar con la reseña, te recuerdo que esta serie nos cuenta la historia de Sunja, una joven que nos llevará de la mano a través del tiempo, enseñándonos el valor de las decisiones que tomamos y cómo es que estas van forjando nuestro camino.
Seremos testigos de todos los obstáculos sorteados por su familia para poder sobrevivir, no solo la Segunda Guerra Mundial en un país ajeno, sino la reconstrucción y los problemas que la derrota de Japón tuvo en la sociedad.
En 1989, Solomon Baek, nieto de Sunja, se encuentra en una encrucijada profesional. Tras un revés en su carrera, se ve obligado a enfrentar un negocio estancado en Japón. Mientras lucha por cerrar el trato, Solomon se sumerge en una profunda crisis existencial, cuestionando su identidad y buscando su lugar en el mundo, un legado familiar que ha marcado a varias generaciones.
De las mejores series de este año
La segunda temporada de Pachinko se estrenó el pasado 23 de agosto por la plataforma de Apple, con un total de 8 capítulos de aproximadamente 50 minutos de duración, que se fueron estrenando cada viernes.
Para esta segunda temporada regresan Youn Yuh-jung, Kim Min-ha, Lee Min-ho, Jin Ha, Jung Eun-chae, Steve Sang-Hyun Noh, Jimmi Simpson y Anna Sawai.
Después de 2 años, esta segunda parte continua con la misma propuesta narrativa, donde nos muestra la historia en dos líneas temporales: la principal, entre 1930 a 1980, que se enfoca en la vida de Sunja, y, por otro lado, la secundaria de 1989, que se enfoca más en la historia de Solomon.
Cabe destacar que esta forma de narración es propia de los guionistas de la serie, que intentaron adaptar la mayor parte del libro dentro de la primera temporada. De hecho, la novela, escrita por Min Jin Lee, transcurre en una sola línea de tiempo que va desde los años 30 hasta los acontecimientos de 1989 que vemos en la primera parte de Pachinko.
Es por esa razón, que para esta segunda entrega, los encargados del guion tuvieron que improvisar un poco para inventar la continuación de la historia del nieto de Sunja, después de que fuera despedido de la firma para la que trabajaba.
Aunque se intenta que esta nueva historia se mezcle bien con lo que es la historia original, la verdad es que no logra mezclarse lo suficientemente bien, como para que no se sienta que lo que vemos de Solomon no es parte de la obra original.
Por esa misma razón, me parece que las únicas partes que llegan a captar la atención del espectador y mantener ese mismo nivel de interés, son las partes en que seguimos la vida de Sunja y su familia, intentando sobrevivir en un país extraño, en guerra y donde se les considera como ciudadanos de segundo clase.

En mi opinión, esa era una de las fortalezas de Pachinko, que logró tomar el libro y transformar sus páginas en escenas que muestran la crudeza de las situaciones que tuvo que superar, el valor de la familia y de la esperanza, así como del trabajo duro para poder salir adelante a pesar de todo.
Un poco como Shogun, se nota que Pachinko no estaba pensada para una segunda temporada, sobre todo si tenemos en cuenta la forma en que decidieron hacer la adaptación desde un principio. De lo contrario, me parece que hubiera sido más acertado contar la historia como está en el libro, siguiendo la línea de tiempo cronológicamente, de esa forma hubieran tenido material para tres temporadas sin necesidad de inventar nada.
Aun así, esta segunda temporada no es un desastre, como vienen siendo las continuaciones de Netflix en este 2024. Como menciono, las parte de la historia de Sunja siguen siendo interesantes, la cinematografía sigue bellamente cuidada y las actuaciones son de un gran nivel.
Sigue siendo grato ver a Lee Min-ho salirse de su papel tradicional y verlo demostrar que también puede ser un bien antagonista, personificando a un líder de la mafia calculador y sin escrúpulos como lo es Hansu.
Para cerrar, la segunda temporada de Pachinko continua con una buena historia en gran parte de la serie, conservando la esencia de la obra original en las partes que sí están adaptadas y conservando esa estética tan detalla que nos enamoró en la primera parte. Es una buena continuación, pero hay que aceptar que no supera a su predecesora, aun así, vale la pena.
¡Feliz maratón!








