Seguimos con las continuaciones por parte de Netflix; primero fue Sweet Home, le siguió el monstruo de la vieja Seúl y ahora le toca el turno a Hellbound, una de las primeras series originales de la plataforma cuando empezó a subir su apuesta por el contenido coreano.
Esta segunda parte toma lugar 4 años después de la resurrección de Park Jung-ja y de la toma de las calles por culto Arrowhead, estableciendo el anarquismo en gran parte del territorio.
Entre el caos, el gobierno intenta recuperar el control al aliarse con la Nueva Verdad, quienes custodian a Park Jung-ja; su plan: instaurar una nueva ideología religiosa para quitarle poder a los anarquistas, pero su plan tendrá una falla con el regreso del presidente Jung Jin-su.
¿Esta segunda parte sí salió bien?
La segunda temporada de Hellbound se entrenó el 25 de octubre en Netflix, con un total de seis episodios, con una duración de 50 minutos aproximadamente. Como parte de sus actividades de promoción, la serie se presentó en el Festival Internacional de Cine de Busan, que se llevó a cabo a principios de octubre.
El cast estuvo conformado por Kim Sung-cheol (sustituyendo a Yoo Ah-in), Kim Hyun-joo, Kim Shin-rock, Moon So-ri, Lee Dong-hee, Cho Dong-in, Moon Geun-young, Im Sung-jae, Yang Ik-june, Lee Re y Hong Eui-joon.
Para esta temporada regresa Yeon Sang-ho como director y guionista, lo que da un poco de luz a este proyecto, ya que esta segunda temporada no se basa en el webtoon, porque ese material se adaptó completo en la primera entrega.
Después de las decepciones de las continuaciones de Sweet Home y El monstruo de la vieja Seúl, esperaba que Hellbound siguiera esa línea, pero es grato decir que no fue el caso, esta segunda parte sí vale la pena.
En este caso, Rumbo al infierno, sigue la misma línea de la temporada uno: existen estos entes juzgadores que castigan de forma sanguinaria a los pecadores, seguimos con las dos ideologías encontradas y tenemos de regreso a personajes claves. Además, se mantiene el tema principal que es el fanatismo ideológico, en este caso más tirado a la religión.
Como en la primera parte, en esta también existen punto de reflexión sobre el fanatismo, entre estos nos encontramos con diálogos en los que nos explican que la ambigüedad de en los discursos es la clave para poder vender una ideología, ya que de ese modo puede calzar con cualquier vivencia o creencia que ya tenga el receptor.

En ese mismo tenor, Jung Jin-su revela que para acabar con el fanatismo tan problemático de los Arrowhead, es mejor hacerlo desde dentro, y por el poder de su palabra, es más probable que lo escuchen a él. Un punto con mucho sentido, pero que guarda un oscuro secreto, pues sabe que él tiene el poder de manipulación suficiente para hacerlos creer y hacer lo que sea, siempre y cuando le beneficie a él.
Por otro lado, me pareció interesante que, como en Lucifer, se plantea la idea de que cada quien crea su propio infierno; un loop constante de todo aquello que te atormentó en vida, tus arrepentimientos, errores, malos actos, etc., lo que suma a esta parte de las creencias religiosas y a la analogía que quiere hacer la serie sobre qué es el verdadero infierno.
Quizá dentro de la narrativa, los puntos que no están tan bien desarrollados son los nuevos elementos: la resurrección de los personajes y los poderes con los que regresan. Estos son elemento que tiene cierta importancia en el desarrollo de la trama, pero me parece que el que no estén explicados juega con esta aura sobrenatural, como en el caso de los ejecutores, que aún no sabemos por qué empezaron a aparecer y cómo es que se decide quién será juzgado.
En el caso de Hellbound, me parece que se salvó de la maldición de las continuaciones por un punto clave, que regreso Yeon Sang-ho como director y guionista, sin mencionar que es uno de los escritores del webtoon, y se ve que tiene claro lo que quiere contar en esta historia, ya que respetó las bases de lo que ya se tenía construido en la primera temporada.
En sí, el único cambio notable de una producción a otra es el reemplazo de Yoo Ah-in por Kim Sung-cheol, como consecuencia de sus problemas judiciales. Incluso se regrabaron algunas escenas de la primera temporada que se ven en esta, como cuando le cuenta al detective sobre que será juzgado.
Cabe destacar que esta producción corrió con un poco de más suerte que Goodbye Earth, ya que apenas se había anunciado que tendría una siguiente temporada cuando pasó el problema de Yoo Ah-in, por lo que tuvieron tiempo para poder buscar un nuevo actor.
Hablando sobre Kim Sung-cheol, hace un buen trabajo dando una nueva vida al personaje de Jung Jin-su; mantiene esa aura amable y cercano, sobre todo en las recreaciones, pero lo mezcla con la desesperación que siente al no entender si sigue en su infierno o no. Además, nos deja ver un poco más allá, pues, para poder resolver su conflicto, nos deja ver esa parte más manipuladora del personaje.
Al final, la segunda entrega de Hellbound es una muy buena continuación del material original, con una historia coherente dentro del universo y con su dosis de acción, seguro que si disfrutaste de la primera temporada, esta también te gustará. Esto me da un poco de esperanza con El juego del calamar, que también regresa su director y creador original, pero todo puede pasar.
¡Feliz maratón!








