La ciencia ficción es el género literario que, sin duda, ha llevado al límite la imaginación del ser humano, alentándolo a crear y hacer posible lo imposible. No es casualidad que en los 80 se hablara de inteligencia artificial y que ahora sea una realidad.
En esta nota te cuento un poco sobre cómo nace la ciencia ficción, sus características y el impacto que ha tenido.
La base de la ciencia ficción
Se puede decir que los inicios de la ciencia ficción se encuentran durante la Revolución Industrial, aunque es posible rastrear antecedentes más antiguos, como el libro Utopía, de Tomás Moro, publicado en 1516. Aun así, suele tomarse la Revolución como punto de partida, debido a los avances tecnológicos de la época, como la máquina de vapor o la producción en masa. Estos progresos impactaron de manera importante la vida de las personas, tanto en lo social como en lo laboral.
La ciencia ficción vive su época dorada a finales del siglo XIX y principios del XX, cuando la ciencia da grandes pasos en sus distintas ramas.
La literatura y la ciencia se nutren de forma recíproca, lo que convierte a la primera en un medio de divulgación capaz de imaginar un futuro lógicamente posible. Un buen ejemplo de esto se encuentra en la obra de Isaac Asimov.
Con el paso de las décadas, hemos visto cómo muchos de los avances tecnológicos que hoy usamos nacieron primero en las páginas de los libros de ciencia ficción. Ejemplos de esto son los submarinos, los aviones, los teléfonos celulares o la inteligencia artificial.
La relación entre la ciencia y la literatura da paso a este género, que narra historias sobre posibles sociedades futuras o mundos paralelos. Se ocupa de sucesos que aún no han tenido lugar, lo que permite un análisis racional de causas y consecuencias, y plantea los efectos que los cambios científicos y tecnológicos pueden tener en la humanidad.
Entre los temas más populares de la ciencia ficción se encuentran los mundos futuros, los viajes en el espacio o en el tiempo, la vida en otros planetas, las crisis derivadas del desarrollo tecnológico o la presencia de criaturas y entornos extremos.
En algunos casos, las historias dentro de este género se consideran literatura especulativa, ya que plantean supuestos a partir de premisas que pueden explicarse desde la ciencia.
Impacto de la ciencia ficción en la cultura
Hablar de la ciencia ficción es también hablar de un debate constante: ¿quién fue el verdadero precursor de este género? Por un lado, están quienes mencionan a Mary Shelley como la pionera, gracias a su obra Frankenstein, publicada en 1818, por incorporar elementos médicos y científicos que exploran los límites de la vida y la muerte. Por otro, hay quienes consideran que el verdadero inicio de la ciencia ficción moderna llegó con Julio Verne, por su habilidad para construir mundos y máquinas imposibles que, en su momento, anticipaban avances científicos.
En esta primera etapa del género, podemos hablar de dos caras de una misma moneda. Mientras Verne basaba sus historias en problemas y posibilidades científicas que se vislumbraban en su tiempo, H.G. Wells se adentraba en la ciencia ficción especulativa, imaginando cómo podrían evolucionar la ciencia y la sociedad en el futuro. En el caso de Wells, sus obras marcan la delgada línea entre la ciencia ficción y la llamada novela científica, ya que utilizaba la ciencia y la tecnología como base para construir los mundos y las sociedades que presentaba en sus historias.
Durante la Primera Guerra Mundial y el periodo de entreguerras, la ciencia ficción comenzó a ganar una gran popularidad. En un contexto de incertidumbre y desilusión, este género ofrecía a las personas una forma de escapar de la dura realidad que había dejado el conflicto. Es en estos años cuando historias como las del cómic Flash Gordon empiezan a tener relevancia. De hecho, se puede decir que es en esta etapa cuando nacen y se consolidan las primeras historietas de ciencia ficción.
Tras la Segunda Guerra Mundial, sobre todo a raíz de los devastadores efectos de las bombas atómicas, el género vive un nuevo auge. Las obras de Isaac Asimov, Arthur C. Clarke, Aldous Huxley y George Orwell se consolidan como pilares de la ciencia ficción, no solo por la calidad de sus historias, sino también por su capacidad para reflexionar sobre los avances científicos y su impacto en la humanidad.
Es importante destacar que el impacto de la ciencia ficción no se limitó a los libros. A partir de este periodo de posguerra, el género también se consolidó en otros medios, como los cómics occidentales y el manga en Japón. Fue entonces cuando surgieron historias icónicas como Akira o Ghost in the Shell, que expandieron los límites del género al explorar temas complejos como la inteligencia artificial, la identidad y el transhumanismo.
Los subgéneros de la ciencia ficción
Así como ocurre en el género de la fantasía, la ciencia ficción cuenta con distintos subgéneros que se definen según sus temáticas, escenarios y elementos tecnológicos. Estos son algunos de los más relevantes:
- Distopía: Representa sociedades futuras caracterizadas por condiciones de vida negativas. A menudo, estas historias sirven como advertencias sobre los peligros de ciertas ideologías, el abuso de la tecnología o la pérdida de libertades. Algunos ejemplos conocidos son 1984, El dador de recuerdos y Los juegos del hambre.
- Cyberpunk: Este subgénero se desarrolla en escenarios distópicos donde la sociedad está en decadencia y la tecnología, especialmente la informática y la cibernética, domina todos los aspectos de la vida. Trata temas como la sobreexplotación de recursos, el control corporativo y la desigualdad extrema. Ejemplos de este subgénero incluyen Akira, Blade Runner, Altered Carbon y Psycho-Pass.
- Steampunk: Ubicado en un contexto de estética victoriana durante la Revolución Industrial, este subgénero se caracteriza por tecnologías basadas en el vapor, de ahí su nombre (steam en inglés significa vapor). Las máquinas de engranajes, los autómatas y los inventos retrofuturistas son comunes en estas historias. Ejemplos son Fullmetal Alchemist, Máquinas mortales y La materia oscura.
- Solarpunk: Considerado la contracara del cyberpunk, el solarpunk ofrece una visión optimista del futuro. Aquí, la tecnología se utiliza de manera ética y sostenible para crear sociedades en armonía con el medioambiente. Aunque es un subgénero relativamente nuevo y con pocas referencias aún, podemos mencionar Los desposeídos, de Ursula K. Le Guin, como un ejemplo cercano a esta corriente.
- Space opera: Este subgénero narra épicas aventuras espaciales que suelen desarrollarse en múltiples galaxias. Los conflictos suelen girar en torno a luchas entre el bien y el mal, y se caracterizan por su gran escala y dramatismo. Ejemplos emblemáticos son Fundación de Isaac Asimov y La guerra de los mundos de H.G. Wells.
- Biopunk: Derivado del cyberpunk, el biopunk se enfoca en la biotecnología y sus posibles usos (y abusos). Explora temas como la manipulación genética, la creación artificial de vida y los dilemas éticos relacionados con estas prácticas. Un ejemplo que no me canso de recomendar es la saga Estados Unidos de Japón.
De las páginas a la realidad
Como ves, la ciencia ficción no es un género monolítico. Sus distintos subgéneros permiten explorar desde los temores más profundos de la humanidad hasta las esperanzas más optimistas, reflejando las inquietudes y sueños que la ciencia y la tecnología despiertan en cada época.
A diferencia de la fantasía, que hoy cuenta con numerosos referentes literarios contemporáneos, pareciera que la ciencia ficción se está tomando un respiro, al menos en el ámbito de la literatura. Sin embargo, en las pantallas sigue siendo uno de los géneros que más domina el entretenimiento, gracias a películas, series y videojuegos que continúan llevando sus historias a millones de personas.
Aunque la ciencia ficción literaria ya no inunda las estanterías como antes, aún encontramos autores que mantienen viva la llama del género con propuestas frescas y emocionantes. Algunos de ellos son Liu Cixin, con El problema de los tres cuerpos; Andy Weir, autor de El marciano; N. K. Jemisin, con La quinta estación; Dmitri Glujovski, creador de Metro 2034; y, por supuesto, uno de mis favoritos: Peter Tieryas, con Estados Unidos de Japón.
La ciencia ficción ha sido, desde sus inicios, un espacio para cuestionar los límites de lo posible y lo imposible. Ha inspirado a generaciones a convertir en realidad lo que alguna vez solo existió en la imaginación. Dicen que China promovió la lectura y escritura de historias de ciencia ficción para fomentar la curiosidad científica y posicionarse como una potencia tecnológica… y, si lo pensamos bien, tal vez no sea casualidad.
Este también ha sido el género que nos ha advertido sobre los peligros de los excesos: los riesgos de perder nuestra humanidad en la búsqueda desenfrenada de poder o control, como bien lo mostraron George Orwell y Ray Bradbury en sus distopías.
Sin duda, la ciencia ficción es un género fascinante que nos permite imaginar futuros a los que podemos llegar… o que podemos evitar.
¡Feliz lectura!







