Después de ver las adaptaciones de los trabajos de Kang Full para Disney, decidí darle una oportunidad a la serie The Witch, esperando adentrarme un poco más en el universo que ha creado este autor y disfrutar nuevamente de su magia mientras se estrena la segunda parte de Moving. Solo que, en esta ocasión, parece que algo faltó.
The Witch nos cuenta la historia de dos estudiantes de secundaria: Lee Dong-jin y Park Mi-jeong. A ella la rodean rumores de ser una bruja, ya que varios estudiantes han salido lastimados solo por haberse acercado.
A pesar de los rumores, Dong-jin se enamora secretamente de ella y se propone descubrir la verdad detrás de los accidentes para poder liberar a Mi-jeong de esa carga. Pero en el proceso irá desentrañando las reglas de la supuesta maldición y descubriendo que… ¿ella no es la única que vive con ese peso?
No es parte de los superhumanos de Kang
The Witch se estrenó el 14 de febrero por Viki y terminó su transmisión el 16 de marzo, con un total de 10 episodios de aproximadamente una hora de duración.
La serie se basa en el webtoon homónimo de Kang Full, solo que, a diferencia de Moving y Light Shop, él no participó en la redacción del guion; esta tarea estuvo a cargo de Jo Yoo-jin.
En cuanto al elenco, estuvo conformado por Park Jin-young, Roh Jeong-eui, Im Jae-hyuk y Jang Hee-ryung, mientras que la dirección corrió por cuenta de Kim Tae-gyun, quien debutó en esta producción para la pantalla chica.
A diferencia de Moving y Light Shop, The Witch es una serie lenta que, en lugar de enfocarse en el crecimiento de los personajes o en una narrativa emocionalmente compleja, presenta una historia más superficial, centrada únicamente en el romance entre los protagonistas. Esto hace que el relato se sienta plano, sin ese trasfondo que enriquece los mundos creados por Kang Full.
Por ejemplo, en Moving, cada personaje llevaba consigo una historia profundamente humana, donde sus habilidades especiales eran más una carga que un don, lo que generaba una conexión inmediata con el espectador. En Light Shop, las historias sobre el duelo y la pérdida nos hacían reflexionar sobre el sentido de la vida misma. En The Witch, sin embargo, esa profundidad se diluye, y el resultado es un melodrama romántico que deja poco espacio para la reflexión.
Un cambio que altera todo el mensaje
Investigando sobre el proceso de adaptación, encontré un cambio que, en mi opinión, es clave: en el webtoon original es el detective Kim Joong-hyuk quien narra la historia y revela poco a poco los acontecimientos. Él representa la mirada madura y racional que observa y vive en carne propia el fenómeno de la “bruja” desde otra perspectiva, aportando una dimensión más amplia y filosófica al relato.
Sin embargo, en la serie, el punto de vista cambia y es Dong-jin quien nos guía a través de la historia. Esto modifica por completo el mensaje. Joong-hyuk es relegado a un papel secundario, apenas presente hasta los dos últimos episodios, lo que provoca que su arco de desarrollo sea breve y sin contexto. Esto empobrece el relato, porque perdemos la oportunidad de conocer a fondo a un personaje que, en la obra original, simbolizaba el peso de la culpa y la búsqueda de redención.

Al centrarse en Dong-jin y en el melodrama de su historia de amor, la serie deja de lado temas centrales como el estigma, la culpa y el rechazo que sufren tanto Joong-hyuk como Mi-jeong. Esto los lleva a vivir aislados, cargando un peso que la sociedad no les permite soltar. En la serie, todo ese trasfondo se sacrifica en favor de escenas prolongadas de miradas largas y silencios incómodos, más propios de un k-drama romántico de principios de los 2010, como Boys Over Flowers o Playful Kiss, que de una adaptación del universo Kang Full.
Hasta cierto punto, este enfoque también le resta profundidad a Dong-jin como personaje. Pasa de ser un joven empático, que busca entender y ayudar no solo a Mi-jeong, sino también a otros como ella, a convertirse en alguien que parece obsesionado con su primer amor imposible. Esto rompe con la idea del héroe accidental tan característica en las historias de Kang Full, donde el protagonista casi siempre es alguien común que elige hacer lo correcto, aunque el precio sea alto.
Una historia que se siente vacía
The Witch termina alejándose de la esencia del autor y cae en un lugar usual, en el clásico «el poder del amor lo puede todo». Algo que, aunque no es malo en sí mismo, aquí se siente insuficiente. Falta esa emotividad cruda y honesta que caracteriza las adaptaciones previas. Falta esa mezcla de ternura y dolor que nos dejó con el corazón en la mano en Moving, o esa atmósfera reflexiva y melancólica que envolvía cada historia en Light Shop.
Otra diferencia importante es el ritmo. La serie no tiene el dinamismo de las anteriores. Es más lenta, pero no porque profundice en los personajes o en los temas, sino porque se entretiene demasiado en mostrar flashbacks o escenas contemplativas que, en lugar de sumar, restan tensión y energía narrativa.
Además, abusa de los recursos visuales típicos de los dramas románticos: miradas largas, escenas en cámara lenta, y silencios prolongados que, lejos de generar emoción, terminan por volverse repetitivos. Si eres fan de k-dramas como Goblin, probablemente disfrutes de este tipo de narrativa más pausada y emocional, aunque en esta había un desarrollo de personajes mucho más ricos (quien puede olvidar al dúo dinámico de Gong yoo y Lee Dong-wook).
Una oportunidad desperdiciada
En definitiva, The Witch rompe con lo que veníamos viendo en las historias de Kang Full: series emotivas, dinámicas y profundamente humanas. Es una pena que esta adaptación no haya estado a cargo del propio autor, y aunque forme parte del aparente universo que Disney está construyendo con sus adaptaciones, se siente como una pieza suelta, sin la fuerza ni la profundidad de sus hermanas mayores.
Quizá, si eres de los que disfrutan los k-dramas románticos clásicos, esta serie te atrape. Pero si lo que buscabas era un Light Shop o un Moving, es probable que The Witch no cumpla tus expectativas y te deje con la sensación de que el verdadero hechizo se perdió en el camino.
Aun así, nunca está de más darle una oportunidad y juzgar por uno mismo.
¡Feliz maratón!








