Studio VOLN nos trae las temporadas más emotivas de Ao no Exorcist

Hace unos días fue el aniversario de publicación de Ao no Exorcist en la revista Jump Square, y casi coincidió con el final de la quinta temporada del anime, de la cual toca hablar en esta nota.

Dado lo cerca que estuvieron el final de la cuarta entrega y la quinta, decidí que sería mejor hablar de ambas en conjunto.

Estas dos temporadas son las más emotivas del anime, ya que en ellas presenciamos la separación de los hermanos debido a sus diferentes puntos de vista sobre su pasado, sus objetivos y el poder que crece en ellos.

Además, de la mano de Rin, conocemos la verdadera historia de su nacimiento y cómo Shiro decide criarlo, cada uno a su manera, para que pudieran crecer de la forma más normal posible.

El amor de un hermano, un lazo que no se rompe

Las últimas temporadas de Ao no Exorcist se estrenaron el 4 de octubre de 2024 y el 5 de enero de 2025 en la plataforma Crunchyroll, cada una con 12 episodios de la duración clásica de 23 minutos.

Entre la cuarta y la quinta temporada hubo solo una semana de separación, ya que en cuanto terminó una, comenzó la otra, lo que hace que se sientan como parte de una misma entrega, similar a cuando Netflix divide sus temporadas en dos mitades para estrenarlas en momentos distintos.

Estas temporadas adaptan los volúmenes 16 al 25 del manga, escrito e ilustrado por Kazue Katō, y, como hemos visto, son mucho más fieles a la historia original, que sigue en curso.

En la cuarta temporada es evidente que el poder de Yukio está despertando, pero aún no sabe qué lo detona, lo que lo lleva a arriesgar su vida en busca del desencadenante para poder controlarlo. Al no lograrlo, decide dejar atrás a su hermano y aceptar la invitación de los Illuminati.

Por otro lado, la quinta temporada nos lleva al pasado. Una vez que la espada se rompe y Rin recupera todo su poder, Mephisto lo envía al inicio de todo para que conozca la historia de sus padres y su nacimiento, advirtiéndole que no será una historia con un final feliz.

En este punto de la historia, la carga emotiva es más intensa que nunca, al menos desde mi perspectiva. Por un lado, vemos al grupo de amigos intentar definir cuál será el camino que seguirán, lo que podría provocar una ruptura entre ellos. Asimismo, Shiemi finalmente comprende lo que significa Rin para ella, y, por supuesto, presenciamos los conflictos internos que agobian a los hermanos debido a su naturaleza, lo que parece encaminarlos por caminos diferentes.

En particular, la historia de Shiro y Yuri me pareció bellamente escrita y rompe con esa narrativa un poco diluida que vimos en la primera temporada (sí, lo sé, en ese entonces los tomos que cuentan esta parte aún no habían sido escritos). Aquí conocemos a fondo la historia de la madre de los chicos y el porqué Shiro decide acogerlos.

Eso sí, como dice Mephisto, no es una historia alegre; es una llena de lucha, sacrificios y, sí, con un final que logra arrancarte unas cuantas lágrimas. Sin embargo, a pesar de todo eso, vemos cómo Rin finalmente comprende que su vida tiene sentido y que sus padres hicieron todo lo posible para que él y su hermano pudieran vivir.

De hecho, me parece un lindo toque que el último episodio se titule Gracias, ya que nuestro protagonista tiene la oportunidad de regresar y expresar su gratitud a su padre por lo que hizo por ellos, antes de partir en busca de su hermano.

En estas dos últimas temporadas se nota un mayor desarrollo de los personajes principales, especialmente en cuanto a la lucha interna que enfrentan: por un lado, son hijos de Satán, lo que los convierte en un peligro latente; pero por el otro, son humanos, dos chicos que buscan encontrar su lugar en el mundo y vivir una vida normal, siempre guiados por el amor fraternal que los une y orienta.

En este sentido, me recuerda mucho a la relación entre Ed y Al Elric en Fullmetal Alchemist: ambos hermanos mayores buscan proteger al menor, mientras que los menores, a su manera, intentan hacer lo mismo, esforzándose por volverse más fuertes para lograrlo.

Desde que vi Ao no Exorcist hace ya algún tiempo, se convirtió en uno de mis animes favoritos, junto con su protagonista. Como fan de la serie, me alegra mucho que haya recibido una segunda oportunidad para continuar con la historia de los hermanos Okumura, una que vale la pena si eres fan de los shonen en los que la hermandad tiene un gran peso en la trama.

Cabe destacar que la última escena, con el reencuentro de los hermanos, nos deja claro que este no es el final y que aún queda mucho camino por recorrer. De hecho, todavía nos faltan los volúmenes 26 al 31, por lo que es posible que tengamos una sexta entrega. De momento, no se ha confirmado nada, pero ojalá no tengamos que esperar mucho para saberlo.

¡Feliz maratón!


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