Por mucho tiempo, Los diarios de la boticaria estuvo en mi lista de Crunchyroll. Aunque varias personas me decían que me iba a gustar, yo priorizaba otras cosas… y vaya que tenían razón quienes me dijeron que era una serie que entraría en mi top. En esta nota te cuento por qué debí escucharlas desde un principio.
Pero antes de pasar a la reseña como tal, te cuento que Maomao es una joven boticaria que, tras ser secuestrada y vendida, se ve obligada a trabajar como sirvienta en el palacio imperial.
Por su naturaleza curiosa y su deseo de conocer más, Maomao se verá involucrada en la resolución de varios misterios que rondan entre las paredes del palacio, todo bajo la atenta mirada y protección del maestro Jinshi, un eunuco carismático encargado de que todo en el palacio interior esté en orden. ¿Será que esta dupla dispareja pueda resolver todos los enigmas?
Una historia divertida y conmovedora
Los diarios de la boticaria estrenó su primera temporada el 23 de octubre de 2023, y su segunda temporada llegó en 2025. Actualmente cuenta con 48 episodios de aproximadamente 25 minutos —lo clásico en el anime— y se puede ver completa en Crunchyroll, aunque es posible que eventualmente llegue también a Netflix.
Esta es una historia peculiar, ya que existen alrededor de seis versiones entre novelas, novelas ligeras, manga y anime, pero todas tienen la misma esencia y la participación directa de la creadora de la historia, Natsu Hyūga.
En el caso del anime, la producción corrió a cargo de los estudios OLM y Toho Animation Studio.
Este es uno de esos animes que pensé que serían demasiado rosa (razón por la que también me tardé en verlo), y resultó ser totalmente diferente a lo que esperaba.
Los diarios de la boticaria es una historia compleja, con muchas tramas y subtramas que se entrelazan delicadamente para formar todo un mundo que nos muestra un reflejo de lo que fue el Imperio Chino en la antigüedad, a través de un universo ficticio que toma elementos reales para construir un sistema propio de valores y creencias, bajo el cual se mueven nuestros personajes.
En un primer plano, nos encontramos con una protagonista ávida de conocimiento, curiosa por el mundo que la rodea, especialmente por todo aquello que pueda ser veneno, ya que siente una atracción particular por descubrir sus efectos y cómo contrarrestarlos. Es esa misma curiosidad la que la lleva a querer descubrir los enigmas que se presentan dentro del palacio, ya sea la muerte repentina del príncipe heredero o la aparición de un supuesto fantasma.
En esta línea de la historia, nos adentramos en varias aventuras que nos llevan a conocer a personajes que tienen un peso importante, no solo en lo que concierne a Maomao, sino también en todas las subtramas.
Uno de esos personajes es Jinshi, el príncipe que se oculta como eunuco en el palacio interior y que está encargado de mantener el orden en ese lugar, con el objetivo de que las concubinas principales estén protegidas y puedan concebir al próximo heredero.

Al mismo tiempo, Jinshi lucha con las dudas sobre qué pasará una vez que ya no pueda negar su verdadera identidad y tenga que revelar quién es en realidad, sobre todo ante Maomao, a quien intenta proteger para que no se meta en líos que puedan costarle caro ni se pase de la raya con sus experimentos con venenos.
A través de los misterios que van resolviendo, vamos conociendo a un extenso abanico de personajes: desde las concubinas y sus damas, hasta las cortesanas y la dueña de la Casa Verdigris; desde Luomen, el antiguo doctor del palacio y padre adoptivo de Maomao, hasta los verdaderos padres de ella.
Es interesante cómo la autora logra presentar y desarrollar a cada personaje al mismo tiempo que encaja su historia en la trama principal. Tal es el caso de Luomen, que aparece en pocas ocasiones, pero cuya historia tiene un gran impacto en los hechos que llevan a Jinshi a ocultarse y también en el porqué decidió tomar a Maomao como su hija y enseñarle el oficio de la medicina.
Cada personaje que conocemos es una pieza importante para la narrativa de esta historia, y demuestra que, cuando se quiere, se pueden crear personajes memorables con apenas unos minutos en pantalla, siempre que sus apariciones tengan propósito y peso.
Los diarios de la boticaria es una historia divertida y emocionante, pero también profunda en sus detalles y en el desarrollo de todos sus personajes, por más pequeños que parezcan. Y sí, guarda un poco de romance, de ese bien escrito y realista, pues no se da de la noche a la mañana, sino que se cuece lento.
No solo es un anime de misterios por resolver: es uno de aventuras, romance, acción y crecimiento. Es de esos animes que te atrapan desde el minuto uno con toda la riqueza que tienen para ofrecer. Guardando las proporciones, este anime me recordó un poco a Fullmetal Alchemist, que también tiene una narrativa bastante compleja, con diferentes personajes que siguen sus propios caminos, pero que en cierto punto se cruzan y suman al recorrido de los hermanos.
Pero la riqueza de Los diarios de la boticaria no se queda solo en la historia y sus personajes. Así como el autor de Jujutsu Kaisen estudió diversos símbolos, caracteres y posiciones de manos dentro del budismo y otras religiones para construir los poderes de sus personajes, Natsu Hyūga estudió las diferentes etapas del Imperio Chino para poder tomar elementos de cada época y plasmarlos en la construcción de su mundo de ficción.
Esto se nota especialmente en los vestuarios, ya que decidió mezclar diferentes estilos de vestir para remarcar que la historia es una fantasía, aun cuando guarde cierta similitud con la realidad. Una verdadera maestra de la verosimilitud, un elemento crucial dentro de las historias de fantasía.
En conclusión, no es raro que Los diarios de la boticaria sea uno de los animes del momento, ya que cuenta con una historia bien construida, personajes carismáticos y memorables, y una profundidad que va más allá de lo que parece en un principio. Tiene algo para todos los que disfrutamos de las buenas historias.
Aún no han dado fecha, pero ya está confirmada la tercera temporada. Solo esperemos que no tarde tanto.
¡Feliz maratón!







