En lo que va de 2025, han habido dos series que me han sorprendido mucho; la primera fue Unmasked en Disney+ y la otra es justo de la que vamos a hablar hoy: Good Boy en Amazon Prime Video, la cual podría ser una de mis favoritas.
Antes de pasar a la reseña, te cuento que en Good Boy conocemos a un equipo de la policía de Inseong, conformado por exatletas de élite y medallistas olímpicos, reclutados a través de un programa especial.
Entre los integrantes del grupo destaca Yoon Dong-ju, un joven boxeador con un sentido de justicia bastante marcado y que por una imprudencia en una misión se ve envuelto en una red de corrupción que involucra a funcionarios, su exentrenador y un grupo mafioso, que además son causantes de la muerte de uno de sus amigos.
Junto a Ji Han-na, Kim Jong-hyeon, Ko Man-sik y Shin Jae-hong, Dong-ju tendrá que luchar contra todo para poder aclarar el supuesto suicidio de su amigo y llevar ante la justicia a la persona que mueve los hilos.
Pone en alto la pasión de los atletas de alto rendimiento
Good Boy se estrenó el 31 de mayo por JTBC en Corea y por Amazon Prime Video de forma internacional. La serie contó con 16 episodios de aproximadamente una hora de duración y, en este caso, se fueron estrenando dos episodios por semana.
Para este k-drama, el guion estuvo a cargo de Lee Dae-il y la dirección de Shim Na-yeon, mientras que el reparto contó con Park Bo-gum, Kim So-hyun, Oh Jung-se, Lee Sang-yi, Heo Sung-tae y Tae Won-seok.
Así como tengo un punto débil por toda historia que tenga que ver con libros, lo mismo pasa con toda aquella que tenga que ver con deportes, y tal es el caso de Good Boy; desde que vi los pósteres de los protagonistas como atletas, ya estaba más que apuntada en mi lista de «por ver».
Es probable que Good Boy sea mi serie favorita de este 2025 (depende de lo que se estrene de aquí a fin de año) por mucho, y la razón para esto es: buena historia, buena ejecución, personajes carismáticos y buen soundtrack, sin mencionar el plus del tinte deportivo y cómo esto tiene relevancia en la historia.
Para empezar con la historia, es cierto, no es novedoso lo de policías contra la mafia o los políticos corruptos; aquí en el blog hay varias reseñas de series con esa temática, incluida mi favorita de toda la vida, Bad and Crazy, pero lo que importa es el cómo se cuenta y lo novedoso que trae a la mesa con la parte de los medallistas olímpicos.
El guion muestra una historia bastante sólida en cuanto a su narrativa que, en palabras de su guionista, habla de una lucha contra las injusticias y los prejuicios, ya que este grupo de exatletas no solo tiene que luchar contra los malos, sino que tiene que probar su valor como agentes del orden, pues al ser seleccionados por un proceso especial, muchos en el cuerpo de policía no sienten que tengan el mismo valor, a pesar de que tienen un mejor entendimiento de la disciplina y la justicia.
En su estructura tiene pocos huecos argumentales, por lo que la trama se desenvuelve de una forma dinámica y, sobre todo, verosímil; no hay «ayudas del guion» o Deus Ex Machinas que empujen a nuestros protagonistas a salvar el día, ni tenemos superhumanos que lo pueden o lo saben todo.
Usando términos del anime, este k-drama caería en un shonen: tenemos a nuestro protagonista con un pasado trágico, con talento (en este caso el boxeo), carismático y con una férrea voluntad por ser el mejor en su disciplina y posteriormente en su trabajo como policía. De hecho, lo que lo mueve es la justicia y que prevalezca el bien sobre el mal.
Esta voluntad de buscar que los malos paguen por sus crímenes es lo que lleva a Yoon Dong-ju a ser degradado y cambiado de unidad, por lo que ahora tendrá que trabajar bajo el mando de Ko Man-sik, el culpable de que haya entrado a la policía en primer lugar.
A partir de ese momento en que los caminos de los dos exatletas se cruzan y se les unen Ji Han-na, Kim Jong-hyeon y Shin Jae-hong, una serie de acontecimientos los van llevando a situaciones que los pondrán a prueba, tanto como equipo como de forma individual.

Dentro de los puntos fuertes en la narración se logra unir los pasados de los cinco integrantes, ya sea al caso o a la dinámica que marca la evolución del equipo con el paso de los episodios.
Por otro lado, algo que quiero resaltar (y que fue una de las cosas que más me gustaron) es que todos los integrantes son deportistas individuales (boxeo, esgrima, lucha grecorromana, tiro y lanzamiento de disco), ninguno es parte de deportes de equipo, pero en la policía tiene que formar parte de uno, no solo entre ellos, sino con otras unidades, y además tiene que aprender a reconocer y mezclar sus habilidades para poder lograr esa sinergia.
Parece que la escritora escogió este tipo de deportes para que cada uno se luciera de una forma distinta en las escenas de acción, pero al haber participado en deportes individuales, no se me escapó ese pequeño detalle; por lo general, estos atletas suelen preferir actividades más en solitario porque se sienten más cómodos, pero acá se ven forzados a trabajar como una sola unidad.
Me hubiera gustado que se diera un poco más de foco a esa característica para que se reforzara el esfuerzo que hacen por encajar y trabajar entre ellos, sobre todo en el caso de los personajes de Dong-ju y Jong-hyeon, que al final dejan de ser rivales.
Los actores principales me parece que fueron uno de los grandes aciertos de la serie, ya que los cinco hacen un excelente equipo. Es la primera vez que veo a Heo Sung-tae en un papel en el que no interpreta al malo de la serie (papeles que, cabe destacar, le salen muy bien como es el caso de Squid Game y Más allá del mal), al contrario que a Oh Jung-se, que lo había visto en papeles de bueno como en Mr. Plancton o Touch Your Heart.
Ver a estos dos «intercambiando» papeles me gustó mucho, ya que refleja el gran rango actoral que tienen y que manejan cualquier personaje a la perfección.
Por otro lado, Park Bo-gum está perfecto en el papel del carismático Yoon Dong-ju. Transmite ese ángel del personaje, la determinación, el optimismo y ese conflicto que lleva de que quiere hacer las cosas él solo para que nadie salga lastimado, sin importar que se sacrifique literalmente, pero al mismo tiempo sabe que debe jugar en equipo si quiere lograr su objetivo. Además, la mancuerna que hace con Lee Sang-yi me parece bien lograda, con esa rivalidad que poco a poco se va convirtiendo en amistad.
En el caso de Lee Sang-yi, me parece que este tipo de personajes que involucran esa parte física le quedan y los logra muy bien, tal es el caso de su personaje en Sabuesos, aunque es otro actor que tiene un gran rango, pues también se desenvuelve bien en las series románticas como Hometown Cha Cha Cha y No Gain, No Love.
Para completar el equipo, Kim So-hyun como Han-na me parece que hace un buen trabajo transmitiendo ese temple que necesitan los tiradores y siendo un poco el punto de inflexión para que Dong-ju y Jong-hyeon bajen un poco la guardia, aunque sabe que su rivalidad también es por ella.
Por último, Tae Won-seok, a diferencia de su personaje en Player, que es un hábil estafador, aquí, aunque sigue siendo el músculo del equipo, demuestra una sensibilidad que hace que el equipo trabaje mejor junto, al mismo tiempo que va aprendiendo cuál es su papel en el equipo y la pieza clave que es.
Al final, Good Boy tiene todo para ser una de las mejores series de este año: un gran reparto, buen guion, excelente ejecución e incluso el soundtrack está muy bueno; la canción principal, Get In The Ring, transmite todo lo que es este k-drama.
Si eres un amante de los deportes y la acción sazonada con un toque de comedia, esta es una serie que no puedes dejar pasar. De verdad vale mucho la pena; sin duda está en mi top cinco, no solo del año, sino de todos los que están en este espacio.
¡Feliz maratón!








