En una era en que son pocas las historias originales y bien contadas, llega K-pop Demon Hunters, de la mano de Sony y Netflix, para demostrar que el público sí quiere historias originales, solo que busca que estas tengan algo que contar, y qué mejor si es con un poco de música.
Tengo que aceptar que al principio no pensaba ver esta película, ya que con Sony nunca se sabe qué te puede tocar; como puede ser una gran película como Spider-Man Into the Spider-Verse, como puede ser una boba como Emoji Movie, y pensé que iba a ser más como la segunda opción, pero me equivoqué.
Esta película animada nos cuenta la historia de un grupo de tres chicas, las Huntr/x, que de día son las idols de k-pop del momento y de noche cumplen con una tradición milenaria de proteger al mundo de los demonios.
Con su música, Rumi, Mira y Zoey crean la protección llamada Honmoon, pero cuando están a punto de lograr que esa protección se fortalezca, llega un grupo de cinco chicos demonios, los Saja Boys, que buscan llevar la mayor cantidad de almas a Gwi-Ma.
¿Será que por primera vez en milenios el Honmoon se rompa?
Sony da el ejemplo de cómo hacer una historia original
K-pop Demon Hunters se estrenó el 20 de junio de 2025 por Netflix y fue producida por Sony Pictures Animation. Cuenta con una duración promedio de una hora y media, como la mayoría de las producciones animadas.
En el reparto de voces destacan Arden Cho, Ahn Hyo-seop, May Hong, Ji-young Yoo, Daniel Dae Kim, Ken Jeong y Lee Byung-hun. Mientras que en el departamento musical destacan: Ejae, Andrew Choi, Audrey Nuna, Rei Ami y Kevin Woo.
El guion está basado en una historia de Maggie Kang, quien, además, fungió como directora junto con Chris Appelhans. Ambos también trabajaron en el guion en conjunto con Danya Jiménez y Hannah McMechan.
Pasando de lleno a la historia, K-pop Demon Hunters muestra una trama sencilla que tiene como tema principal el aceptarnos como somos y aprender de nuestros errores para poder redimirnos y crecer. Este mensaje se transmite a través de los personajes principales, Rumi y Jinu, quienes tienen un trasfondo y desarrollo conforme avanza la historia.
Hablando del desarrollo de personajes, parece que Kang supo leer lo que ha estado pasando con las superheroínas y, según sus declaraciones, quería alejarse del arquetipo que ha estado construyendo Marvel. Buscaba que su grupo de heroínas fueran más divertidas e imperfectas, desde mi punto de vista, más como nuestras amadas protagonistas del anime, más como las Sailor Scouts en Sailor Moon.

Donde más lo notamos es en Rumi quien, aunque es la líder del grupo y el motor de la historia, vamos descubriendo que en realidad busca apresurar las cosas para poder «arreglar» ese problema que la hace sentirse insegura, vulnerable y que no está al nivel de sus compañeras.
La enseñaron a no mostrar ninguna debilidad debido a su estatus de guerrera, pero vemos que el no aceptarse, el creerse invencible, es su punto débil en realidad, pues llega el momento en que ya no puede hacer equipo con Mira y Zoey.
Pero con la ayuda (sin querer) de Jinu va descubriendo cuál es el verdadero problema que no deja que su voz sea clara.
En el caso de Jinu, aunque tiene un buen desarrollo y termina redimiéndose, siento que le faltó un poco de trasfondo, que quizá pudo haber sido explicado a través del ser mitológico que representa él y sus compañeros: los Ángeles de la Muerte o Grim Reaper.
Quizá uno de los puntos flacos es que dejan de lado a los personajes de secundarios de ambos grupos. Es entendible por el poco tiempo que se tenía para contar la historia, lo que favoreció que el guion no se vaya por las ramas
Cómo se refleja la cultura coreana en los detalles
Esta película está llena de excelentes decisiones que han sumado al éxito innegable que ha sido, ganándole incluso a un titán como Pixar, que en la misma fecha estrenó Elio en cines mientras la gente prefirió apostar por quedarse en casa viendo Netflix.
En palabras de la creadora, Maggie Kang, «esta es una carta de amor para el k-pop y la cultura coreana» y se nota hasta en el más mínimo detalle, pues encontramos desde elementos del folclor coreano hasta de la cultura moderna, no solo de la música, sino también de los k-dramas que han conquistado el mundo del entretenimiento, todo perfectamente combinado.
En el caso de las Huntr/x y sus predecesoras, vemos la representación de las mudang (guardianas espirituales) que hacían ritos que involucraban cantos y danza para poder proteger sus pueblos. En la actualidad, el chamanismo todavía tiene mucho peso en Corea (lo vemos en series y películas como Exhuma o Head over Heels). Por otro lado, sus atuendos tienen detalles de los trajes tradicionales, como el norigae que usan en sus cinturones y el daenggi que usa Rumi para decorar su trenza en las primeras escenas de la película.
Del lado de los Saja Boys, vemos que en dos ocasiones visten de hanbok y gat, dejando ver que, por los pecados que cometieron en sus vidas, se convirtieron en Grim Reapers (este concepto se explora más en Tomorrow y Goblin), por eso su forma humana, a pesar de estar condenados a pagar sus errores. Además, según palabras de la autora, los chicos representan arquetipos que se pueden ver o escuchar en los grupos de k-pop.
En cuanto a las mascotas de Jinu, estas resaltan otra parte de la cultura coreana, ya que están inspiradas en las pinturas del periodo Joseon, llamadas Kkachi horangi, donde se muestran un tigre y una urraca. En estas pinturas se suele retratar a los tigres como torpes o tontos, lo que se puede ver reflejado en el personaje que vemos ayudando a nuestros protagonistas a reunirse.
Una de las cosas que me hizo reír fue cómo Kang hizo los guiños a los k-dramas, sobre todo la escena en cámara lenta cuando chocan Jinu y Rumi y las ajummas que salen bailando entre el público. Cualquier amante de los k-dramas clásicos de romance estilo Hometown Cha Cha Cha apreciará estos detalles.

Además, para los escenarios tomaron calles icónicas que salen en un sinfín de películas y series, como el mirador donde se reúne la pareja protagónica, desde donde se puede ver Seúl de noche en las alturas.
En mi opinión, otro guiño al mundo de los k-dramas es que hayan decidido elegir a dos actores del género consagrados como Ahn Hyo-seop (que no sé por qué no canta si casi fue un GOT7) y el villano de villanos Lee Byung-hun.
En cuanto a los elementos k-pop, se nota que también estudiaron muy bien la industria, desde la construcción de los grupos (marcando la dinámica de los integrantes), lo espectacular de los conciertos, los light sticks, la estética de los videos, las coreografías y la composición de las canciones, que podrían ser bien éxitos de TWICE o ATEEZ.
En el caso de las canciones, tuvieron a Ejae como la voz de Rumi y participó en las canciones (sobre todo How It’s Done, Your Idol y Golden). Ella, a pesar de no haber debutado con SM Entertainment, ha escrito canciones para grupos de fama mundial como TWICE, Red Velvet, Shinee, aespa y KARD.
Además, del lado de los Saja Boys también contaron con gran talento: Kevin Woo, exintegrante de la conocida banda U-KISS (segunda generación) y Andrew Choi, quien además de ser uno de los artistas de SM Entertainment, también es un escritor reconocido que ha escrito para Taemin, Day6, EXO, NCT y MONSTA X.
Con este arsenal de artistas del mundo del k-pop, no es de extrañarse que las canciones tengan los elementos de los hits que han conquistado a millones en todo el mundo. Desde las letras con esa inclusión de líneas en los dos idiomas —en este caso más como The Rose, que incluyen frases en coreano— pasando por esa característica mezcla de ritmos y géneros que ha caracterizado al pop coreano, hasta la inclusión de instrumentos tradicionales. Por todo esto, no me parece extraño que sea de lo más escuchado en las listas de streaming.
El poder de la música es Golden
Quizás de las partes que más disfruté de la película es la parte de que la música juega de una parte sumamente importante tanto para sanar, proteger y unirnos, como ya he venido contando en notas anteriores y como mencionó Chris Appelhans, que una de las razones por las que regresó a la dirección fue que siempre quiso hacer una película sobre el poder de la música: para unir, traer alegría y construir comunidad.
Dentro de la película, la música es un pilar de la narración y se muestra su importancia a través de las eras; desde las antiguas chamanas hasta la época actual, como un símbolo de protección y sanación.
Además de que las canciones están muy bien integradas a la historia —lo que hace que no parezcan estar de más—, nos muestran que por medio de la música podemos ahuyentar nuestros miedos, enfrentar situaciones que parecen sobrepasarnos, curar heridas y reconocer partes de nosotros mismos.
En un sentido metafórico, la música nos ayuda a enfrentar a nuestros demonios, un poco como las Huntr/x enfrentan a los demonios con sus canciones y el Honmoon.
En conclusión, K-pop Demon Hunters es un espectáculo que tiene algo para todos: para los que disfrutan de las películas animadas, del k-pop, los k-dramas o simplemente una buena historia. Creo que quienes más la van a amar y entender los pequeños detalles son quienes son asiduos a la música y las series coreanas, pero si no eres uno de ellos, esto no es impedimento para que la disfrutes de principio a fin.
Ojalá que Sony siga apostando por este tipo de producciones que apelan a todos los públicos y que nos cuentan historias originales que nos acercan a la cultura de otras partes del mundo. Todo el éxito que ha tenido hasta el momento es bien merecido. Si aún no la has visto, te la recomiendo; te va a hacer recordar esa época dorada de la animación, te lo prometo.
¡Feliz tarde de pelis!








