Dentro de la ciencia ficción encontramos diferentes vertientes que reflejan posibles futuros para la humanidad, como lo vemos en las distopías de 1984 o Fahrenheit 451, o en mundos alternativos donde la tecnología tomó un rumbo distinto, como sucede con el steampunk. Pero hay un subgénero que destaca por su crudeza: el ciberpunk.
En esta ocasión toca hablar del ciberpunk, quizá uno de los subgéneros más oscuros y reflexivos dentro de la ciencia ficción.
La tecnología que corrompe
Este es, por mucho, uno de los subgéneros más reconocibles, ya que su estética es parte esencial de la atmósfera que nos propone. Predominan las tonalidades oscuras en lo visual, que sirven para enmarcar un futuro distópico donde la sociedad se encuentra en decadencia y es dominada por la tecnología o por algún ente superior, como mega corporaciones o gobiernos corruptos.
Además del avance desmedido de la tecnología, en sus tramas se tocan temas como la sobreexplotación de los recuerdos y del poder.
Cuando pensamos en el ciberpunk, lo primero que se nos viene a la mente son luces de neón, anuncios holográficos enormes y tecnología de todo tipo en cada rincón, además de una sociedad profundamente dividida entre poderosos y marginados, sin puntos medios. No hay moral ni valores: la sociedad está completamente corrompida.
Como su nombre lo indica, en estas historias (tanto en la literatura como en el cine) siempre está presente el componente cibernético. Es común ver elementos como inteligencia artificial, universos digitales, realidad virtual o mixta, y conexiones a través de diversos artefactos, como lo vemos en Black Mirror o Carbón Alterado.
Otro de los elementos que hace que el ciberpunk destaque visualmente es la moda. Los colores principales son el negro y otros tonos oscuros, presentes en materiales como cuero, telas sintéticas y otros elementos futuristas que permiten que los personajes se muevan con soltura en escenas de acción.
El look, por lo general, se complementa con implantes biónicos —como brazos u ojos— para obtener mejoras físicas. Este tipo de transformaciones suele abordarse bajo el concepto de transhumanismo, aunque este no solo se presenta mediante implantes mecánicos, como en Ghost in the Shell, sino también mediante modificaciones biológicas, como sucede en Estados Unidos de Japón.
Al mostrar una sociedad decadente, el tema de las adicciones suele estar presente como parte de un círculo vicioso de destrucción, ya sea por el juego, las mejoras mecánicas, drogas, conexiones a la red, entre otras formas.
Por eso, lo más común es que en estas historias encontremos al antihéroe: puede ser un lobo solitario o parte de un grupo rebelde (usualmente hackers) que buscan derrocar al gobierno o al poder opresor para restaurar el orden.
El ciberpunk en la cultura
El término como tal nació para referirse al movimiento literario encabezado por Bruce Sterling (El chico artificial), William Gibson (Neuromante) y John Shirley (Predator) en los años 80, justo cuando la ciencia ficción vivía un auge importante.
Por lo general, estos libros nos muestran futuros no tan lejanos y ambientados en la Tierra, a diferencia de otros subgéneros de la ciencia ficción que prefieren explorar planetas distantes.
En un principio, el ciberpunk era visto como un género más fantasioso, pero en los años 90 la narrativa cambió y comenzó a abordar temas sociales relacionados con la opresión, principalmente causada por el uso excesivo y desviado de la tecnología, que termina condenando a la miseria a gran parte de la población.
Este periodo se conoce como postciberpunk, y arranca con la novela Snow Crash, de Neal Stephenson, quien también acuñó el término “metaverso”, el cual se volvió popular hace unos años gracias al creador de Facebook.
Como movimiento cultural —al igual que gran parte de la ciencia ficción—, su objetivo es advertir sobre los males que pueden surgir del uso incorrecto y desmedido de la tecnología y las consecuencias sociales que esto puede traer. Sin embargo, no se opone al desarrollo tecnológico, sino a su mal uso.
Gracias a todos estos elementos, el ciberpunk ha logrado conquistar a lectores, cinéfilos, fans de las series y gamers por igual, con clásicos como:
- Literatura: Blade Runner, Neuromante, Snow Crash, Carbón Alterado, ¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas?
- Anime: Ghost in the Shell, Psycho Pass, Akira, Alita: Battle Angel.
- Películas: Matrix, Tron, Minority Report.
- Series: Animatrix, Æon Flux, Black Mirror, Mr. Robot.
- Videojuegos: Cyberpunk 2020 y 2077, Deus Ex, Gemini Rue, Observer, Remember Me.
En conclusión, el ciberpunk es un subgénero que ha conquistado diversos canales para contar sus historias y advertirnos de lo que podría ser el futuro si no usamos con responsabilidad los avances tecnológicos.
Y a ti, ¿te gusta el ciberpunk?







