Durante mucho tiempo mi playlist se quedó congelada en el tiempo: nada nuevo entraba, se mantuvo estancada entre Linkin Park y Three Days Grace (con Adam Gontier), pasando por ONE OK ROCK, hasta Bring Me The Horizon por allá en el lejano 2017.
Pocas cosas se sumaban y por mucho tiempo fue más k-pop que otra cosa, hasta que por fin los algoritmos de Instagram, YouTube y Spotify empezaron a funcionar con más certeza —bueno, también hubo una pizca de recomendaciones de la forma tradicional—. De ahí que llegara a bandas como Sleep Token, Wind Walkers, Nerv o, de quienes te contaré en esta nota, Imminence, entre otros.
Mientras Sleep Token se adueñó de una estética de fantasía y Bring Me The Horizon ha hecho lo propio con el cyberpunk, Imminence ha creado un aura más oscura que podría describir como una mezcla entre lo gótico con un toque medieval.
Con un sueño y apostando todo lo que tenían para que este se volviera realidad, la banda comenzó a dar sus primeros pasos en la ciudad sureña de Malmö, Suecia, en el año 2010, con cinco integrantes: Eddie Berg como vocalista y violinista, Harald Barrett como guitarrista y segundo vocal, Alex Arnoldsson también como guitarrista, Christian Höijer como bajista y Peter Hanströn en la batería. Este último dejó recientemente la banda en 2025 y quien ha tomado su lugar (parece que oficialmente) es Mikael Norén.
From Sweden with Love
En palabras del mismo Eddie, la banda se denomina a sí misma como DIY (do it yourself), ya que desde sus inicios ellos se encargaron de todo: desde la escritura de las letras y la producción hasta el booking de sus shows y todo el diseño de merch para sus seguidores. A la fecha siguen con esa dinámica, todo bajo el lema «From Sweden with Love».
Dentro de su discografía encontramos:
- I (2014)
- This is Goodbye (2017)
- Turn the Light On (2019)
- Heaven in Hiding (2021)
- The Black (2022)
El primer disco salió bajo el sello We Are Triumphant Records, mientras que desde This is Goodbye hasta Heaven in Hiding estuvieron bajo Arising Empire. Tanto The Black como su extensión, The Return of the Black (2025), ya fueron autoproducidos y distribuidos por ellos mismos. La remasterización de I bajo el nombre de The Reclamation of I (2024) salió bajo Life or Death Records.
La decisión de volverse totalmente independientes fue muy natural para ellos, que están acostumbrados a ser quienes tomen todas las decisiones finales y ahora incluso pueden manejar mejor los tiempos, tanto de creación como de producción y publicación, sin mencionar la libertad creativa que eso les ofrece para transmitir las historias que buscan contar en cada álbum.
La magia detrás de Imminence
De todas las nuevas bandas que he ido sumando a mi lista de reproducción, tengo que decir que Imminence resalta con luz propia —o debería decir oscuridad propia—, pues en melodía tienen una magia que los hace únicos.
No encajan del todo en el metal sinfónico, liderado por bandas como Apocalyptica o Epica, pero tampoco son una banda de death metal. Posiblemente, podrían encajar en el progresivo que permite hacer mezclas interesantes, pero creo que Eddie ha inventado un mejor término: Violincore, el cual menciona en diferentes entrevistas que define su verdadera esencia: contraste, intensidad e identidad.
De hecho, podría decir que uno de los hechizos con los que Imminence te atrapa es el violín; ya sea que solo esté como un arreglo o como el instrumento principal, Eddie logra con cada acorde que caigas, sin importar si están interpretando la versión original o la versión acústica de las canciones.
Según menciona, el incorporar el violín de una u otra forma en las canciones solo responde a si favorece la música, ya que la toma de decisión sobre cómo escribir la melodía con uno u otro elemento no es para sobresalir, sino que tiene que tener un porqué.
La otra parte del hechizo la completa la magia de la guitarra del «Witch King», como se le conoce a Harald, con una guitarra modificada de seis cuerdas que, como dice él, está a un solo paso de ser un bajo. No solo destaca en las presentaciones espectaculares de «L’appel du Vide» y «God Fearing Men», donde toca la guitarra a manera de violonchelo, sino por las melodías oscuras y graves que salen de sus cuerdas y contrastan con la melancolía del violín.
También el juego está entre sus voces, donde se nota la voz más suave de Eddie y la voz más grave de Harald (sería interesante saber qué tono tiene su voz melódica), especialmente en los guturales; dependiendo de la intensidad que necesite la canción, es quien toma los coros.
Pero su mancuerna no solo se queda en ese contraste, sino que son los encargados de todo el proceso creativo que engloba la escritura de las canciones: desde las letras, acordes, arreglos y la secuencia que deben seguir. A diferencia de la moda de los singles, ellos prefieren trabajar todo como un proyecto para producir un álbum, por lo que todas las canciones responden, de una u otra forma, a un orden y un porqué.
Sin miedo a mirar la oscuridad
A diferencia de otras propuestas musicales que tienen un «pilar» que hila su discografía a manera de capítulos, Imminence cuenta más con temas rectores que vemos en todo su trabajo. Estos temas suelen ser el dolor, la vulnerabilidad, los conflictos internos, la depresión y la salud mental.
Sobre el proceso de escritura, Eddie ha mencionado que lo ve como un proceso catártico, una forma de procesar sus emociones al ir escribiendo lo que va saliendo de su mente en el momento, sin pensar mucho, y a partir de eso comienza a trabajar para detallar la historia que quiere contar. Él llama a esta forma de componer «escritura subconsciente».
Por otro lado, Harald, por lo general, empieza con una idea y el tono con el que quiere trabajar, casi siempre con una base de guitarra a la cual va sumando los demás instrumentos.
Algo interesante es que, aunque la base puede ser la guitarra, según lo que «pida» la canción, es como decide cuál será el elemento que lidera: puede ser el violín, la batería o los arreglos vocales, lo que hace que en muchas de las canciones su guitarra quede en un segundo plano.
Ambos trabajan de la mano para que cada álbum tenga la esencia de Imminence y vea la luz como ellos lo imaginaron.
En el caso de The Black, su proceso de escritura fue un poco diferente, ya que es el primer álbum totalmente producido por ellos, sin ningún tipo de presión. En palabras de Harald, en esta ocasión tuvieron la libertad de jugar con sus tiempos, darle espacio a esas canciones que parecían resistirse a salir a la luz y, lo más importante, se atrevieron a ver la oscuridad a los ojos e ir más profundo en el abismo.
Como resultado, Imminence regresó a las melodías más agresivas que estaban en sus primeros trabajos y nos dieron el disco más crudo de su discografía hasta el momento, donde nos cuenta qué pasa cuando ya llegaste al fondo del abismo y solo te queda abrazar la oscuridad para poder salir.
El balance perfecto en el metal
Tras adentrarme en el universo discográfico de Imminence, después de descubrir «God Fearing Man», descubrí un nuevo mundo —como cuando te adentras en un nuevo libro—, una aventura tan épica.
Tengo que decir que al principio solo fue la música lo que me atrapó, esa mezcla entre lo más oscuro con la suavidad melancólica y un toque de fantasía medieval; es como un hechizo que te hace querer seguir escuchando. Pero ellos van más allá.
Al escuchar y leer sus entrevistas, y al visitar su sitio web (el mejor de una banda de cualquier género) donde cuentan la razón de existir de la banda y que son ellos los que están detrás de cada detalle, demuestra el compromiso y el amor con que han construido lo que hoy es Imminence.
Una banda única en su esencia que no teme jugar con diferentes elementos, que demuestra su maestría musical, ya sea con canciones que rozan el death metal o con versiones acústicas bellamente interpretadas que tienen el mismo poder de embelesar a cualquiera que las escuche.
Sin duda, Imminence ha sido el gran descubrimiento para mí este año; estoy seguro de que estarán en mi Wrapped de este año. Si por alguna razón aún no los has escuchado al completo y solo has visto esa escena épica de Harald tocando la guitarra con el arco de un violín en TikTok, te invito a que les des una oportunidad. Seguro terminas atrapado en su encanto, como me pasó a mí.
¡Feliz listening party!







