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Mantis, por debajo de su predecesora Boksoon, pero cumple con entretener

A dos años de que se estrenara Boksoon debe morir, un intento de crear un universo de asesinos al puro estilo de John Wick, llegó a la plataforma de Netflix Mantis, una especie de continuación, solo que con nuevas caras.

En esta ocasión, la franquicia nos cuenta la historia de Mantis, uno de los asesinos más letales de MK, que, al regresar de sus vacaciones por Europa, se entera de que la empresa ha caído en una crisis después de que Boksoon matara a las cabezas para defenderse a ella y a su hija.

Ahora, Mantis se ve en un escenario poco habitual: todos buscan ser el asesino número uno y la empresa que se encargue de impartir las reglas en ese submundo.

¿Tendremos una nueva franquicia de asesinos?

Mantis se estrenó el 26 de septiembre por la misma plataforma de Netflix; esta segunda parte tuvo una duración de 113 minutos, unos cuantos minutos menos que la original.

Para esta secuela, Byun Sung-hyun deja el puesto de director y se lo delega a Lee Tae-sung, con quien coescribe el guion de esta entrega. En el caso del reparto, este lo conforman Im Si-wan, Park Gyu-young, Jo Woo-jin y Choi Hyun-wook, con apariciones especiales de Jeon Do-yeon y Sol Kyung-gu.

Como venimos viendo, en Netflix y en la industria en general, lo de crear franquicias o continuar con ellas es lo de hoy; de esta manera se puede crear una base de fans y con esto se pueda explotar más el nombre de la serie o saga en cuestión.

En el mundo de los asesinos, es bien conocido lo que se intentó hacer con John Wick: producir una franquicia con el personaje original y algunas historias dentro del universo, como lo fueron El Continental y Bailarina.

Desde mi punto de vista, algo parecido intentan (o intentaron, porque no hay nada confirmado) con Boksoon debe morir y Mantis, que, si bien están conectadas de forma muy leve, la segunda intenta expandir el universo, solo que, a diferencia de la franquicia estadounidense, lo hace sin depender de los personajes “principales”.

En general, Mantis es un intento que se queda corto a la hora de continuar con la historia de las empresas de asesinos en este mundo ficticio; no creo que haya tenido la solidez necesaria para que efectivamente se forme una base de fans sólida que espere la expansión del universo de MK.

Aunque la película es hasta cierto punto entretenida y cumple con el mantener las bases que ya habíamos conocido en la primera película sobre las reglas que rigen a las asociaciones, falla en el ritmo en el que se cuenta la historia y en conectar a los personajes jóvenes con los anteriores.

El ritmo del guion se siente acelerado, sin un rumbo u objetivo claro. Al regreso de Mantis, sí es de esperarse que las cosas sean caóticas, pero de un momento a otro sus objetivos van cambiando: regresar a MK, formar su propia empresa para tener sus shows, unirse con MK… todo aderezado con una aparente historia romántica que lleva a uno de los mejores asesinos y el más engreído a tomar decisiones más con el corazón que con la lógica.

Básicamente, se repite la historia de la primera, pero en lugar de que sean madres e hijas, acá es una pareja de amigos (porque en ningún momento vemos que se hagan novios); uno busca proteger al otro y ese uno está dispuesto a acabar con toda una empresa si es necesario.

Por otro lado, acá lo que más falla son los personajes, pues se sienten planos; no hay una razón por la cual te interese si viven o mueren en alguna de las pocas peleas que vemos. Se supone que Mantis es toda una leyenda, pero nunca vemos el porqué. Solo hasta el final demuestra que tiene una gran velocidad y precisión, pero el resto de la película parece solo un parlanchín porque nunca vemos el nivel que tiene.

Lo mismo pasa con el personaje de Shin Jae-yi, según era una promesa de MK, pero una supuesta decisión injusta hizo que abandonara la empresa sin debutar; sin embargo, tampoco es que veamos el potencial que supuestamente tiene; lo más cercano es una simulación de un videojuego que está realizando un inversionista de una nueva empresa de asesinos, cuya fachada es hacer un juego hiperrealista.

De los personajes secundarios como Benjamin o Dok-go… tampoco hay mucho que destacar; el primero no tiene una justificación bien planteada más allá de ser el patrocinador de Shin Jae-yi, y el segundo cambia según la necesidad del guion, aunque su mayor peso recae en ser el personaje que liga la primera película con esta.

Además, cabe mencionar que un elemento que sí cambia entre Mantis y Boksoon debe morir es que esta segunda entrega no es tan brutal en la acción como la primera. La de Boksoon era una mezcla entre la estética de Kingsman y la acción violenta de John Wick, mientras que Mantis conserva la estética, pero baja al nivel de la brutalidad y, en algunos casos, las coreografías de pelea se ven poco creíbles, sobre todo las primeras.

Al final, Mantis se queda como una buena idea en papel, pero que le faltó un poco de atención al detalle de la historia para poder estar al nivel de su predecesora y, quizás, de esa forma poder tener las bases para construir una franquicia lo suficientemente sólida para sacarle provecho.

Veremos qué pasa en el futuro, ya que el final deja abierta la posibilidad de que haya algún tipo de continuidad.

¡Feliz tarde de pelis!


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