Frankenstein o el moderno Prometeo de Mary Shelley, reseña del libro

Frankenstein o el moderno Prometeo es más actual de lo que crees

Después de ver la reinterpretación de Guillermo del Toro de la obra más popular de Mary Shelley, me dispuse a leer el material original y comprobar de una vez por todas lo que me había perdido de este clásico, descubriendo que su contenido es más actual de lo que parece.

Quizá esta parte esté de más, pero siendo fiel a la estructura en la que suelo hacer las reseñas, te comparto que Frankenstein o el moderno Prometeo cuenta la historia de Víctor Frankenstein, un brillante y entusiasta joven que, a través de sus experimentos con cadáveres, logra dar vida a una criatura, pero la abandona tras ver su aspecto monstruoso.

Al verse solo en el mundo, la criatura busca comprender el mundo que lo rodea y ganarse la aceptación y el afecto que su creador le negó, pero descubre que la humanidad no es lo que esperaba, lo que resulta en su venganza. 

El resultado de un concurso

Es conocida la anécdota sobre cómo fue que nació la idea que llevó a Mary Shelley a escribir la historia de Frankenstein o el moderno Prometeo. Una noche se reúnen Lord Byron, John Polidori, Percy Shelley y Mary y, después de contar historias de terror, hacen un concurso para crear sus propias historias de fantasmas. 

Es de esa noche que nace la primera versión de Frankenstein, publicada de manera anónima en 1818; es hasta tres años después que se publica con el nombre de la escritora. Posteriormente, en 1831, Shelley vuelve a publicar su novela, con algunos cambios mínimos.

Dependiendo de la versión, la extensión aproximada de la novela puede estar entre las 260 y 290 páginas, aunque hay ediciones de la novela de 1831 que contienen la carta de Mary Shelley donde da contexto sobre los cambios realizados, que agregan un par de páginas de gran valor para los amantes de la literatura y los clásicos. 

Frankenstein o el moderno Prometeo fue la ópera prima de una joven Mary Shelley, pero como muchos de los clásicos (como ya vimos con Edgar Allan Poe), su obra tardó en tener el reconocimiento que tiene hoy en día, pero en la actualidad es innegable el porqué esta obra tiene un gran peso dentro de la literatura clásica.

Para empezar, la estructura narrativa que usa la escritora es poco común, ya que se puede considerar que Frankenstein es un libro epistolar, pues está contada a través de cartas escritas por el capitán Walton a su hermana, y una de ellas (la más extensa) es la que recoge la historia que le cuenta Víctor sobre la criatura que creó y sus desavenencias, así como la misma historia que le cuenta la criatura a su creador sobre cómo es que logró sobrevivir y formar su criterio. 

Toda la novela está escrita en primera persona, por lo que en diferentes momentos “jugamos” a ser la hermana que lee las cartas y en otros el capitán que escucha atento la historia de un hombre que parece haber perdido su rumbo. Además de eso, la manera en que Mary Shelley usa las palabras para describir el paisaje, los personajes y las acciones de forma tan bella, hace que uno como lector, se adentre de lleno en la historia, al punto que es casi imposible soltar el libro una vez que lo has empezado.

Una reflexión de la ética dentro de la ciencia

Gracias a las adaptaciones, la mayoría de las personas tiene en la mente al científico loco y a la criatura torpe cuando se menciona a Frankenstein, pero el libro posee mayor profundidad en cuanto a su trama. 

Dentro de la lectura podemos encontrar reflexiones sobre diversos temas, principalmente ligados al desarrollo científico; en el contexto en el que Shelley escribió su libro, en el mundo se estaban llevando a cabo diferentes avances, sobre todo en el de la medicina. 

No hay duda de que el argumento principal gira en torno a la relación creador-creación, de la cual se derivan cuestionamientos como si existen límites dentro de la exploración científica y del desarrollo tecnológico, si debe haber límites o si antes es necesario sopesar las consecuencias que se pueden tener, así como la ética dentro de los avances; una conversación tan actual, especialmente con la evolución de la inteligencia artificial. 

Asimismo, dentro de la historia también vemos reflejados temas como lo son la culpa, el rechazo y, un punto que debería ser básico, la responsabilidad de hacerse cargo de las elecciones que uno toma y con las consecuencias que estas pueden tener sobre nosotros mismos y los demás. 

Todo esto es lo que nos plantea Frankenstein a través de los relatos que nos deja Víctor, quien nos deja ver la curiosidad, tenacidad, voluntad e ingenuidad con la que empieza su experimento, esperando resolver algo tan misterioso como es la vida, pero descubre que jugar a ser dios y desligarse de su creación conlleva un precio que debe pagar. 

En realidad, la obra de Shelley está cargada de numerosos elementos filosóficos que, lamentablemente, se pierden en las adaptaciones que ha tenido la historia, que ha dejado a la criatura y su creador como meros personajes de Halloween. 

Diferencias con las adaptaciones 

Este es uno de los muchos casos donde se aplica la frase “el libro es mejor” y debo decir que en este caso es infinitamente mejor que cualquier adaptación, sí, incluso que la de del Toro de 2025

Como menciono en la sección anterior, las adaptaciones de la obra (que empezaron cien años después de la publicación de la segunda versión) simplifican la historia a pocos elementos, al punto que dentro del imaginario cultural solo queda la imagen de un científico loco rechazado por sus pares debido a sus ideas y una criatura con movimientos torpes, sed de sangre y muy poca inteligencia. 

Además, se pone más atención a lo espectacular del laboratorio y el rayo como punto cúspide del experimento al darle vida y ese éxtasis con la frase de “está vivo”, pero lo cierto es que la escritora hace otro tipo de énfasis con respecto al experimento de Frankenstein, siendo los estudios y el proceso el foco, y culminando con la culpa y la aberración que siente al ver el resultado. 

Un punto a favor de la última adaptación de Guillermo del Toro es esa reivindicación que le da el director a la criatura, mostrando esa sensibilidad e inteligencia, aunque cambia gran parte de la historia. 

Después de leer Frankenstein o el moderno Prometeo, me parece que es una novela que debería regresar como uno de los clásicos por leer y estudiar en las clases, ya que dentro de sus páginas se encuentran reflexiones importantes que valen la pena enseñar a las siguientes generaciones, más allá de las reinterpretaciones que se encuentran en los medios; de hecho, en 2026 habrá una más con La novia, pero desde ya puedo decir que seguro no será tan mágica como la escrita por Mary Shelley. 

¡Feliz lectura! 

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