Jujutsu Kaise, Los diarios de la boticaria, Frieren, Ao No Exorsit

Manga y anime: De Japón para el mundo

Cuando se menciona a Japón, es imposible no pensar en los samuráis, las sakuras, el sushi y, claro, el manga y el anime, dos formatos de historias que han impactado en la cultura popular global porque, ¿quién no ha visto por lo menos un anime en su vida? En mi caso, me han acompañado desde la infancia, y recuerdo con cariño a Sailor Moon, Pokémon y Digimon.

En este espacio te he compartido algunos de los que han sido de mis favoritos en los últimos años; desde Fullmetal Alchemist, pasando por Jujutsu Kaisen, hasta Los diarios de la boticaria, pero ahora toca hablar un poco de las dos industrias que están detrás de estas grandes historias. 

El primer paso: el manga

Como tal, podemos decir que el manga nace a finales del siglo XIX y principios del XX, periodo que coincide con la apertura de Japón al mundo después de siglos de aislamiento. Esto se da durante el reinado del emperador Mutsuhito. 

La palabra se forma de dos kanji: man, que significa “informal”, y ga, que significa “dibujo”, y en general, se usa para referirse a las historietas o cómics. Es en Occidente donde se adaptó la palabra manga para referirnos exclusivamente a las historietas que vienen de Japón. 

Existen estudios que muestran que el manga toma como referencia el estilo de trazos de los antiguos grabados japoneses, como es el caso de la obra de Chōjū-giga del siglo XIII, la cual cuenta historias con un tono satírico. Pero no fue hasta después de la Segunda Guerra Mundial que el manga empezó a popularizarse y tomar forma como una industria.

No es de extrañarse que uno de los aportes culturales de Japón tenga que ver con un medio pictográfico, ya que gran parte de su cultura se ha transmitido a través de las imágenes, desde su escritura ideográfica, pasando por los grabados del movimiento artístico ukiyo-e en el periodo Edo (1603-1868), hasta llegar al manga y el anime que conocemos hoy.

Un dato curioso sobre el manga en específico es que se estima que en Japón un cuarto de los libros que se venden al año son mangas, siendo One Piece el más vendido de la historia. 

Reconociendo su valor cultural, Japón ha incentivado diversas iniciativas para preservar su legado, tanto de forma legislativa como a través de museos, como el Museo Internacional del Manga en Kioto o la Facultad de Manga en la Universidad Seika.  

Del manga al anime

Debido a la creciente popularidad del manga y la creciente influencia de la cultura estadounidense en la isla, se empezaron a abrir estudios de animación, los cuales comenzaron a producir adaptaciones de las historias más populares. 

Como pasa con la palabra manga, en Occidente se popularizó el término anime para nombrar esas producciones que llegaban de Japón, aunque en su país de origen se usa para nombrar así a cualquier caricatura, incluso las de Disney.  

Aunque existen registros de que la animación en Japón tuvo sus primeros intentos a inicios de 1900, fue hasta la posguerra que comenzaron a surgir los primeros estudios cinematográficos y de animación. Una de las primeras producciones fue Graffiti de un gatito, hecha por el reconocido estudio de animación Toei y que solo dura 13 minutos. 

También por este periodo, estudios que no se enfocaban en la animación, como el mítico Estudio Toho, empezaron a voltear hacia ese sector para poder contar nuevas historias, no solo basadas en el manga, sino con historias originales o adaptadas de otros medios. 

Otro estudio que marcó un antes y un después tanto en Japón como en el mundo nació en 1985, Studio Ghibli, de la mano del director Hayao Miyazaki, Isao Takahata y Toshio Suzuki. 

El boom del anime se dio como tal en la década de los 90, pero, por lo menos en México, fue entre los años setenta y ochenta que empezaron a emitirse series como Astroboy o Mazinger Z y que empezaron a generar un gran cariño entre el público internacional. 

Gracias al creciente interés de la población internacional por el anime y el manga, Japón ganó una gran base de aficionados a su cultura, lo que derivó en un aumento de turistas y estudiantes aprendiendo el japonés como un segundo o tercer idioma. 

Parte de lo que hace atractivos ambos formatos es que brindan una historia para cada quien. Ya sea que te guste la ciencia ficción, la fantasía, la aventura o el deporte, es seguro que encontrarás esa historia que te haga querer seguir explorando todos los mundos que tiene por ofrecer el manga y el anime.  

Es tal la importancia cultural y el impacto de estas dos industrias que incluso para el Mundial 2026 los Samuráis Azules (como se conoce a la selección japonesa), junto con Adidas y la cantante virtual Ado, han creado la mejor presentación de una camiseta que he visto, sin mencionar la nostalgia que trae de los Supercampeones, aunque, sí, este video tiene todo el estilo de Blue Lock, pero qué puedo decir, soy de la generación de incluso antes de Strike

Al final, es innegable que Japón nos ha compartido uno de sus grandes tesoros: la belleza con la que sabe contar historias. 

¡Feliz maratón o lectura

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