Desde el año pasado se empezó a decir que Netflix invertiría cada vez más en producciones de origen japonés, y probablemente Oni-Goroshi: Ciudad de los demonios es una de esas apuestas.
Oni-Goroshi: Ciudad de los demonios narra la historia de Shûhei Sakata, un exasesino a sueldo que, tras años de crímenes, decide retirarse para formar una familia y encontrar una nueva razón para vivir. Sin embargo, su paz se ve truncada cuando la organización Kimen-gumi asesina a su esposa e hija, inculpándolo por sus muertes y disparándole en la cabeza.
Aunque es dado por muerto, Sakata sobrevive y permanece en coma durante doce años. Al despertar, descubre que la ciudad está bajo el control de los «demonios» enmascarados de Kimen-gumi. Impulsado por la ira y el deseo de justicia, emprende una violenta misión de venganza contra aquellos que destruyeron su vida, enfrentándose a secretos que podrían cambiar su destino para siempre.
Mucha sangre, poca historia
Oni-Goroshi: Ciudad de los demonios se estrenó el 27 de febrero de 2025 como una producción original de Netflix. La película tiene una duración de casi dos horas.
La historia está basada en la novela gráfica Oni-Goroshi, escrita por Masamichi Kawabe, quien también participó en la adaptación del guion junto a Seiji Tanaka, director del proyecto. En el reparto encontramos a Tôma Ikuta, Masahiro Higashide y Miou Tanaka.
De lo que he visto hasta el momento de películas y series en lo que va del año, esta es la que más me ha decepcionado. En el tráiler se veía prometedora, pero al final le faltó historia.
La premisa es sencilla: nuestro protagonista busca venganza contra quienes mataron a su familia y lo inculparon. Todo bien con eso, pero, ¿por qué deciden deshacerse de él? ¿Por qué lo traicionan? ¿Estaba fingiendo estar discapacitado? ¿Cómo dio con la persona que lo ayuda a encontrar al siguiente «demonio»?
La novela gráfica consta de ocho tomos, lo que me hace creer que es una historia compleja en la que Sakata debe investigar dónde están los mafiosos que lo incriminaron y qué pasó con su hija. Pero, por alguna razón, tengo la sensación de que se intentó condensar toda la historia en apenas una hora con cuarenta minutos.
En ese escenario, lo que tenemos son escenas en varios casos inconexas, que en algún punto parecen importantes pero solo están ahí para que la película no sea solo un festín de sangre. Como resultado, todo es un deus ex machina de principio a fin.
Durante los primeros minutos, pensé que sería una película al estilo de John Wick, con una buena historia de venganza y un toque de Taken, en especial cuando se habla del paradero de la hija de Sakata, pero no está a la altura.
En cuanto a las actuaciones, desde el principio sentí que caen en el cliché de la sobreactuación de antes, llegando al punto de lo caricaturesco. Incluso las escenas de acción se ven exageradas y, hasta cierto punto, mal coreografiadas.
Viendo las producciones japonesas de los últimos años, tengo que decir que Oni-Goroshi: Ciudad de los demonios me decepcionó mucho. Esperaba una historia y una producción al nivel de Alice in Borderland o La última familia ninja, pero me encontré con una narrativa que deja mucho que desear. Una pena, porque la novela gráfica parece tener bastante material.
Al final, Oni-Goroshi: Ciudad de los demonios es de esas películas que, una vez vistas, pasan al baúl de las olvidadas.
¡Feliz tarde de pelis!







