Posiblemente, la fantasía sea uno de los géneros más antiguos y el favorito de muchos lectores, entre los que me incluyo desde el día en que Harry Potter y la piedra filosofal cayó en mis manos.
Debo decir que fue este género el que me abrió las puertas a la lectura y el que ha permanecido siempre en mi librero. Por esa razón, en esta ocasión quiero compartir contigo un poco sobre el fascinante mundo de la fantasía.
Los primeros destellos de magia
La fantasía se remonta a los mitos y las leyendas de las civilizaciones antiguas; estas historias solían usarse para explicar fenómenos que parecían místicos, como los relámpagos, el origen del mundo, la vida y la muerte, entre otros.
En estas historias, solemos encontrar protagonistas que responden al arquetipo del héroe, pues en ellos se reflejaban la conducta y los valores que se buscaba inculcar en las personas, al mismo tiempo que se enseñaba la dualidad entre el bien y el mal.
A pesar de que la ciencia ha dado respuestas a gran parte de los misterios de la antigüedad, los mitos y las leyendas han perdurado hasta nuestros días, en gran parte gracias a la tradición oral y al papel, en el caso de las leyendas y mitos de Oriente.
En sus orígenes, la fantasía se centraba en explorar los miedos primarios del ser humano, como el misterio de la vida y la muerte, además de transmitir los valores que se quería inculcar en la población.
Por sus características, la fantasía es el género más difícil de acotar, pues puede considerarse fantasía cualquier relato que incluya elementos sobrenaturales, eventos extraordinarios, magia o criaturas inexistentes, ya sean de nueva creación o tomadas de alguna mitología existente.
En palabras de Tzvetan Todorov, los límites de la ficción estarían marcados por el amplio espacio de lo que se considera maravilloso, donde se descarta el funcionamiento racional del mundo, y lo extraño, donde los elementos perturbadores se reducen a eventos poco frecuentes pero explicables.
La fantasía en la modernidad
En la época moderna, este género literario resurge con la aparición de los cuentos de hadas y las fábulas, los cuales, en un principio, estaban dirigidos a un público adulto, pero con el paso de los años se fueron asociando cada vez más con la infancia.
Cabe mencionar que, con la transición del siglo XIX al XX, se produjo una disminución en las obras de fantasía, principalmente debido a la evolución de la ciencia y sus avances tecnológicos. A pesar de esto, en esta época surgen dos principales vertientes: la mitológica (con Lovecraft como ejemplo) y la que se centra en lo sobrenatural.
Además, con el tiempo, emergen corrientes derivadas de la fantasía, como el realismo mágico en América Latina o lo neofantástico, representado por Kafka y su obra más célebre, La metamorfosis.
Con el resurgimiento de la fantasía, esta empieza a clasificarse en diferentes subgéneros, entre los que destacan la fantasía épica o heroica (El señor de los anillos), la fantasía oscura (La torre oscura) y la fantasía futurista (Conan el bárbaro).
La posición que hace a la fantasía
Aunque la fantasía es un género difícil de acotar y no existe una lista definitiva de elementos que la definan como «fantasía pura», sí podemos identificar dos características clave: la creación de mundos y la manera en que estos se relacionan.
Relación entre mundos
Este aspecto es una de las bases de la fantasía, y podemos encontrar tres formas principales en las que los mundos se conectan:
- Mundos abiertos: están vinculados por un umbral o portal, siendo una de las herramientas narrativas más utilizadas.
- Mundos cerrados: cada mundo coexiste de forma independiente o hermética, sin entrelazarse con nuestro mundo (por decirlo de alguna manera).
- Mundos implicados: la historia transcurre en un solo mundo, mientras que el otro, aunque su existencia es conocida, solo se manifiesta a través de un personaje u objeto.
Además de la relación entre los mundos, existen tres tipos principales de mundos secundarios:
- Mundos frontera: son una extensión del mundo principal. Un ejemplo de esto es el mundo mágico en Harry Potter o Cimera en Mundo Umbrío.
- Mundos paralelos: funcionan como una extensión del primero, pero no coexisten en el mismo plano. Para acceder a ellos, es necesario un portal, que puede activarse mediante una palabra, un objeto o una circunstancia específica. Ejemplos de este tipo de mundo los encontramos en Narnia y La brújula dorada.
- Mundos alternativos: en términos actuales y de moda, podríamos llamarlos «multiversos». En este caso, el mundo secundario es muy similar al primario, pero presenta detalles que lo delatan como un lugar distinto, generando la sensación de estar atrapado en una pesadilla. Es un recurso común en historias de viajes en el tiempo, como 22/11/63 de Stephen King o Coraline.
La creación de mundos, junto con el desarrollo de los sistemas mágicos que los rigen, son pilares fundamentales para que las historias resulten verosímiles. Cuanto más detallados y sólidos sean estos elementos, más inmersiva será la experiencia del lector. Un ejemplo claro de esto es el universo creado por J.K. Rowling.
Las reglas que rigen la magia
Ahondando en los sistemas mágicos, podemos definirlos como el conjunto de normas o códigos mediante los cuales la magia se activa o desactiva. Según estudios del género, estos sistemas pueden dividirse en dos tipos principales: magia blanda y magia dura. Sin embargo, Brandon Sanderson añade un tercer tipo que se encuentra en un punto intermedio.
- Magia blanda: se caracteriza por tener pocas reglas que delimiten su funcionamiento; la magia ocurre porque sí, sin un mecanismo claro que explique cómo se usa. Este sistema busca sorprender al lector, pero debe manejarse con cuidado, ya que es común caer en resoluciones de conflictos que se sientan como un Deus Ex Machina.
- Magia dura: en este caso, las reglas son claras; se conoce la fuente de la magia, cómo se accede a ella y quiénes pueden utilizarla. Al estar bien establecidas, estas normas no pueden romperse arbitrariamente para sacar a los personajes de un problema, ya que existen límites y consecuencias si se infringen.
- Punto medio: como su nombre indica, este sistema combina elementos de ambos enfoques. Establece algunas reglas, pero no necesariamente explica el origen de la magia, y sus normas suelen ser más flexibles.
Los creadores de mundos
Con el paso de los años, la fantasía ha ganado cada vez más reconocimiento, hasta experimentar un renacer a principios del siglo XX, principalmente gracias a El señor de los anillos de J.R.R. Tolkien. Su obra inspiró a gran parte de los escritores de fantasía contemporánea y le valió el título de padre de la fantasía moderna.
Junto a él, podemos mencionar a autores como H.P. Lovecraft, C.S. Lewis, J.K. Rowling, Ursula K. Le Guin, Terry Pratchett, Neil Gaiman, George R.R. Martin, Brandon Sanderson, Julie Kagawa y Laini Taylor, solo por nombrar algunos de los escritores más influyentes que han hecho grandes aportes al género.
Al igual que el terror, la fantasía también puede considerarse un espejo, ya que refleja muchos aspectos de nuestro entorno y nos permite experimentar situaciones de manera segura. Nos da la oportunidad de luchar contra dragones o hechiceros de gran poder, al tiempo que nos ofrece diferentes perspectivas sobre la naturaleza humana y expande nuestros horizontes a través de la imaginación de nuevos mundos.
¡Feliz lectura!







