Como ya es una constante con Netflix, si una serie es popular, se le exprime hasta decir basta para, supuestamente, generar ingresos; esto a veces funciona y otras… bueno, la lista de decepciones es larga.
Ese es el caso de Alice in Borderland, serie que se estrenó en 2020 con gran expectativa por su temática y que este 2025 tuvo su tercera temporada, la cual da fin a la historia de Arisu y Usagi.
En esta nueva entrega, Arisu y Usagi regresan al mundo que se encuentra entre la vida y la muerte, acompañados de nuevos jugadores, entre ellos un profesor obsesionado con la muerte y el causante de que ambos se encuentren luchando por su vida.
Esta nueva ronda de juegos traerá nuevas estrategias, pero ¿será que el Joker traiga un peligro más allá de los juegos?
Volvemos a los juegos de la muerte
La tercera temporada de Alice in Borderland 3 se estrenó completa el 25 de septiembre de 2025, con un total de seis episodios, dos menos que las entregas anteriores, y cada uno en promedio tiene una duración de una hora.
En este regreso tenemos de vuelta a Kento Yamazaki y Tao Tsuchiya; se les unen Kento Kaku, Hiroyuki Ikeuchi, Koji Ohkura, Hyunri, Kotaro Daigo, Tina Tamashiro y Risa Sudoku; y tenemos las apariciones especiales de Nijirō Murakami, Ayaka Miyoshi, Dori Sakurada y Aya Asahina.
Después de muchas segundas y terceras partes que, por lo menos a mí, me decepcionaron enormemente, la verdad es que estaba muy escéptica cuando se anunció que habría una tercera temporada, sobre todo cuando el final de la segunda había dado un buen cierre a todos los personajes que se ganaron el corazón del público.
Es cierto que el manga daba para tres temporadas solo con la historia original, que cuenta con 18 tomos, y que podía tomar también las otras dos historias spin-off y una continuación de la historia original de Arisu, pero con Netflix tampoco podemos contar con que siga el material original, y en esta ocasión parece que puso un poco de su creatividad para acomodar algunas cosas a su conveniencia.
Las dos primeras temporadas de Alice in Borderland resumen la historia original y mantienen el final que Haro Asō le dio a sus personajes, por lo que los fans estaban bastante satisfechos con el cierre y había mucha preocupación de lo que la plataforma pudiera hacer con esta tercera temporada.
Pero, como decía, el manga cuenta con otras historias, que son: Daiya no King, Alice on Border Road y Alice in Borderland: Retry; es en esta última donde los guionistas encontraron su inspiración para continuar con esta serie, pero con cambios que, a mi parecer, pueden no gustarles a los más fans del manga, y lo entiendo, yo soy de esas personas que prefieren que si una obra se va a adaptar, se apegue lo más posible al material original.
En este caso, los tiempos cambian; en lugar de ocho años, en la adaptación solo han pasado cuatro años desde que los jugadores regresaron al mundo real. Usagi y Arisu están casados y han olvidado todo lo que pasó en Borderland, solo de repente en sus sueños tienen pequeños flashes sobre lo que vivieron allí. Hasta aquí todo va más o menos con la esencia de la historia.
El mayor cambio viene cuando el personaje de Ryūji Matsuyama entra en escena. Él no es un personaje del manga, y es quien mueve los hilos para que todo se desarrolle esta temporada. Obsesionado con la muerte y con lo que está más allá de ella, investiga los recuerdos de los sobrevivientes del impacto del meteorito que regresaron de ese lugar que están entre la vida y la muerte.
Como sus investigaciones parece que no van a ningún lado, decide ir a un «seminario» donde se gana el lugar de participar en el juego del Joker, pero tiene una condición: llevar a Usagi con él, propuesta que ella acepta por la depresión que sigue sufriendo por la muerte de su padre.
Además, parece que agregaron una obsesión que no recuerdo que existiera, pues resulta que Banda, uno de los jugadores que se quedó como residente en Borderland, quiere que Arisu regrese y se convierta en un ciudadano, porque lo considera un personaje interesante y entretenido. Por eso manipula a Ryūji para convencer a Usagi de regresar, pues es seguro que así Arisu regrese para salvar a su esposa, que, además, está embarazada.
En la versión original solo regresa Arisu y su motivación para regresar es volver con su familia, pues Usagi acaba de dar a luz a su bebé, pero parece que eso no era lo suficientemente bueno para Netflix y jugaron la carta de El juego del calamar: hacer que el bebé también sea parte del juego, aunque fueron más cuidadosos al incorporar ese recurso para generar tensión.
A decir verdad, esta temporada tiene uno que otro momento que se asemeja a Squid Game, más allá de los juegos de sobrevivencia. El primero es el que ya mencioné, el otro es la parte del reclutamiento (que no veo por qué usaron ese recurso) y el tercero es el final que da a entender que los nuevos juegos serán en Estados Unidos, solo que en esta ocasión no tenemos a una actriz famosa que tome el relevo.
Dicho esto, es hora de revelar si valió la pena o si fue un gran desastre como el cierre de los k-dramas más populares, el ya mencionado Squid Game y Sweet Home.
Para ser sincera, yo no sabía de la existencia de Alice in Borderland: Retry y pensé que seguiría el camino de la mayoría de las secuelas, pero, para mi sorpresa, tengo que decir que disfruté de este cierre.
Con la excepción de que se ve un poco forzado eso del reclutamiento, como que no lo supieron justificar bien dentro de la historia, lo demás me pareció que sigue el lore establecido.
Los juegos son intensos, igual de sádicos y calculados; los nuevos personajes están bien integrados y logran hacer que te importen; quieres que todos salgan del juego, menos Ryūji, porque por sus deseos egoístas es que Usagi y Arisu tienen que regresar, y hasta casi el final sigue empeñado en hacer todo por cumplir con su objetivo de conocer al creador de los juegos.
Además, en esta entrega nos dejan más claro cómo es que funciona Borderland. Por ejemplo, Ann nos explica que el tiempo en el mundo real y en la tierra entre la vida y la muerte se mueve de manera diferente: 2 minutos sin signos vitales pueden equivaler a una eternidad en Borderland.
También se nos aclara que los ciudadanos tienen reglas que seguir o pueden ser eliminados por los centinelas, entes superiores que parecerían ser los regentes, aunque eso queda un poco difuso. Lo que sí nos dicen es que estos personajes son almas que no tienen el valor de tomar el camino de la muerte ni el de la vida.
Incluso me gustó la escena donde Arisu les pregunta a sus compañeros de juego qué es lo que los hace querer seguir y dar sentido a su vida, como un momento filosófico y nostálgico que nos deja ver a otros de los personajes más queridos de la serie.
En conclusión, en esta ocasión me parece que, aunque no era necesaria, esta tercera temporada está bien, es entretenida, no rompe con lo que ya conocíamos del mundo de Borderland y respetaron a los personajes de Arisu y Usagi. Quizá el único punto que no tiene mucho sentido es la escena final que nos hace pensar que también tendrá una adaptación hollywoodense, posiblemente sin alma.
¡Feliz maratón!







