The Tyrant se queda a medias con su historia

El pasado mes llegó el momento del esperado regreso de Kim Seon-ho a la pantalla chica (el año pasado tuvo su regreso oficial en el cine), en esta ocasión de la mano de Disney Plus en The Tyrant, una miniserie con tintes noir que, desde mi punto de vista, se quedó corta. 

Esta serie nos cuenta que, después de años de trabajar duro en un proyecto secreto, diseñado para mejorar drásticamente las capacidades humanas, las agencias de inteligencia estadounidenses exponen el plan del gobierno coreano. 

Furiosos por no saber nada, Estados Unidos exige que se entreguen todas las muestras y que se cierre inmediatamente el proyecto. Pero cuando el traslado de las muestras es atacado, los agentes de ambos lados tendrán que trabajar para evitar que la nueva y peligrosa fórmula caiga en las manos equivocadas.

Una historia que se queda a la mitad

The Tyrant se estrenó el 14 de agosto por la plataforma de Disney Plus, con tan solo cuatro capítulos de, en promedio, 45 minutos de duración. 

En un principio, se planeaba que fuera una película del universo de The Witch, escrita y dirigida por Park Hoon-jung, pero al final se decidió cambiar el formato, razón por la cual es tan corta, lo que le juega en contra, como veremos más adelante.

Dentro del elenco encontramos a Kim Seon-ho, Cha Seung-won, Kim Kang-woo y Jo Yoon-su, quienes hacen lo posible para rescatar la serie. 

The Tyrant es una apuesta que sonaba bastante interesante en papel e incluso en el tráiler, pero, lamentablemente, la historia se queda corta, ya que el guion pareciera que está incompleto, le falta sustancia y conectar muchas de las ideas que presenta. 

Desde que empieza la serie pareciera que el tema principal y tras lo que todos los personajes van a estar detrás, es el proyecto Tyrant, que según era para hacer supersoldados estilo el Capitán América, pero de repente el guion se va por las ramas y pareciera que son más importantes otras cosas que explicarnos la importancia del proyecto. 

Por un lado, tenemos a un grupo de mafiosos que tiene la encomienda de regresar la última muestra del virus del experimento al director Choi, quien decide que, después de tenerlos de regreso, estos desaparezcan para no dejar cambos sueltos, pero la cosa no sale de acuerdo al plan. 

Aquí es donde dos de los distractores principales salen a la luz: Chae Ja-kyeong busca venganza por la traición de Yoon Mo-yong, mientras que Lim Sang, un sicario, busca concluir el trabajo de matar a Yoon Mo-yong y su banda. 

De la nada (casi), un miembro de la agencia de inteligencia estadounidense llamado Paul, se entera del experimento y se une a toda esta persecución para encontrar el virus que estaba estudiando Choi.

Cabe destacar que más que un agente de inteligencia, pareciera más el líder de otro grupo de mafiosos, solo que con soldados superdotados, de hecho son los únicos supersoldados que salen y, básicamente, muestra sus habilidades hasta el último capítulo. 

Esto nos da un total de cinco frentes abiertos en la trama que buscaron explorar en una serie cuatro capítulos que no duran ni una hora, sin mencionar que, si el programa Tyrant era el punto focal, uno esperaría que se le explicara su importancia o como nace, pero no, solo tenemos algunas menciones bastante incipientes. 

El mal de los malos guiones

En sí, la serie está llena muchas escenas violentas que se comen gran parte del tiempo, lo que impide que el director explore lo que verdaderamente importa: la historia. 

Nunca llegamos a saber por qué las personas infectadas con el virus (que parece más un simbionte tipo Venom) se transforma en un monstruo muy similar al que vemos en El monstruo de la vieja Seúl, pero que se quema con el sol como los vampiros. Tampoco se explica porque Chae Ja-kyeong puede “controlar” el virus y ¿escucharlo? Porque en las últiams escenas pareciera que no solo escucha a su alter ego, sino también al tipo simbionte. 

Además, la premisa de la serie menciona que el gobierno de Corea también buscaba supersoldados, pero el virus no parece hacer eso, más bien da a entender que se busca un arma, por lo que desde ahí nos prometen una cosa y nos entregan otra. 

Lo mismo pasa con los personajes, nunca conocemos sus motivaciones, su importancia en la historia, como es que se entrelazan todas las historias y que efecto tienen o qué está en juego, ¿un puesto, el control de la agencia, el nuevo orden mundial?

Al final, todos los personajes son prescindibles, incluso el mismo proyecto termina sin tener gran importancia, se escapa el espécimen en el cuerpo de una superasesina, pero no pasa nada, además, ya cumplió con su cometido, por lo que puede desaparecer y ya. 

Es una pena, ya que después de ver The Childe, y ver que bien se le dan este tipo de papeles a Kim Seon-ho, esperaba algo similar. Una historia sencilla, pero bien fundamentada, con un villano dispuesto a todo y escenas de acción bien ejecutadas dentro de la narrativa. 

Dentro de los puntos rescatables está el elenco, que hace lo que puede con el guion que tienen y, en mi opinión, si la serie hubiera sido más larga, hubieran logrado desarrollar cada uno de los personajes y su trabajo hubiera brillado mucho más. 

En conclusión, The Tyrant es un ejemplo más de buenas ideas, gran cast, pero una historia muy mal escrita que seguro quedará para el olvido muy pronto; una pena, ya que es el regreso a la pantalla chica de Kim Seon-ho después de una larga espera. Esperemos que su próximo proyecto, This love can be translated, tenga un mejor guion y lo vuelva a llevar al éxito como Hometown Cha cha cha. 

Si buscas algo que ver en Disney con acción en la sección de kdramas, te recomiendo que mejor veas Killers Shopping Mall o, como le pudieron en español, Negocio Letal, te hará pasar un buen rato.

¡Feliz maratón!


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