Sin piedad para nadie, en Netflix, So Ji-sub

Sin piedad para nadie muestra el verdadero precio de la venganza

Después de un fin de semana de k-pop con K-pop Demon Hunters, regresé a mi programación habitual en Netflix, esta vez con una serie de acción: Sin piedad para nadie, un k-drama de acción y venganza.

Antes de la reseña, te cuento la premisa: después de once años alejado del mundo criminal, Ki-joon regresa con una sola misión: descubrir la verdad y vengar la muerte de su hermano menor, Gi-seok.

Antiguo miembro del crimen organizado, Ki-joon había abandonado todo tras una grave lesión, pero el asesinato de Gi-seok —quien había escalado hasta convertirse en director ejecutivo de la poderosa organización Joo-woon— lo arrastra de nuevo a las sombras.

En su camino, desenterrará traiciones, alianzas rotas y un enemigo más cercano de lo que imaginaba. La venganza es personal… y no habrá piedad para nadie.

Tu opción si eres fan de John Wick

Sin piedad para nadie se estrenó el 6 de junio de 2025 en Netflix, siendo una serie original de la plataforma. En este caso solo cuenta con siete capítulos de aproximadamente 45 minutos, algo raro tanto para Netflix como para los k-dramas que nos tienen acostumbrados a miniseries de ocho episodios con duraciones de una hora.

Este k-drama está basado en el webtoon del mismo nombre, escrito y dibujado por Oh Se-hyung y Kim Kyun-tae. En la adaptación del guion estuvieron involucrados Yoo Ki-sung y Kim Joon-hyun, mientras que la dirección estuvo a cargo de Choi Sung-eun.

En el reparto encontramos a So Ji-sub, Heo Joon-ho, Ahn Kil-kang, Lee Beom-soo, Gong Myung, Choo Young-woo y Jo Han-chul.

Esta es la historia que esperaba ver en la película Ciudad de los demonios en su momento. Una historia de venganza bien estructurada, con un personaje que parece invencible, pero sin ese halo de que tiene poderes sobrenaturales; un poco más cerca de John Wick.

En sí, la trama es sencilla: dos bandas de gánsteres manejan en paz lo que sucede en la ciudad, hasta que el hijo de uno de los líderes empieza a mover los hilos para causar caos y poder tomar el control de ambos lados. Lo que no tiene en cuenta en sus cálculos es que puede que desate una fuerza que no puede controlar: la sed de venganza de Ki-joon por la muerte de su hermano.

En general, la historia está bien llevada; el hilo conductor es la investigación que va realizando Ki-joon para descubrir quién está detrás del asesinato, y con cada paso que da, básicamente desata varias peleas que terminan en un baño de sangre a diestra y siniestra.

Aquí la verdad es que, por el tipo de serie que buscaron hacer, no hay mucho desarrollo de personajes. Sí hay un trasfondo sobre su historia, sobre cómo llegaron al punto en que están, pero eso no ayuda a que verdaderamente te importe lo que le pasa a uno o a otro.

Bueno, quizá el único por el que puedes esperar que tenga su merecido es el personaje de Gong Myung, que hace al típico hijo de papi que cree que puede hacer lo que sea y termina empeorando todo con cada decisión que toma, solo porque le hirieron el ego.

Por otro lado, si le prestas atención a cómo se van desarrollando los hechos, es probable que encuentres varios hoyos argumentales, como es el caso de la subtrama del agente Cha Young-do, que no termina de cerrar bien. Pues si es tan ambicioso, ¿por qué no buscar el trono él mismo? Tiene tantas formas de cubrir sus pasos como el fiscal, incluso tiene más experiencia, pero esto puede ser que, como el personaje de Wi Ha-joon en Squid Game, también sea un recurso inventado para la trama.

A pesar de detalles de ese estilo, la serie funciona para entretener, sobre todo si eres de los que disfrutan las peleas cuerpo a cuerpo. Recordemos que en Corea están prohibidas las armas de fuego y eso se refleja en la estructura de las escenas de acción: la mayoría son a puño limpio o con armas blancas, pocas veces se ven balaceras, incluso entre pandillas.

Sin piedad para nadie es uno de esos k-dramas que posiblemente tenga más éxito fuera de su país de origen, sobre todo porque los fans del webtoon de Naver no están muy felices con los cambios. Pero como esa plataforma no tiene el mismo alcance ni está disponible más allá de Corea, pues de este lado del mundo podemos disfrutar solo de la serie en Netflix.

En conclusión, Sin piedad para nadie es buena, pudo ser mejor, sí, pero la verdad es que me entretuvo más que Squid Game 2 o Tyrant. Me parece que si viste The Childe con Kim Seon-ho, esta puede ser una buena opción para ti si lo que buscas son buenas peleas.

¡Feliz maratón!

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