El último samurái en pie en Netflix

 ¿Y si Los juegos del hambre se hicieran en la época Meiji?

Después de tenerla en mi lista durante casi un año, por fin encontré el momento perfecto para ver El último samurái en pie y la espera valió completamente la pena; de hecho, me arrepentí de no verla antes y en esta nota te cuento por qué.

Pero antes, como ya es costumbre, te cuento que esta serie nos lleva al Japón de la era Meiji, cuando la época de los samuráis estaba por llegar a su fin. Mientras la sociedad intenta adaptarse a una nueva era en la que todos puedan coexistir, un grupo reúne a 292 shizoku en el templo Tenryū-ji de Kioto con la promesa de una gran recompensa que podría cambiar su destino.

Los guerreros se verán obligados a participar en un juego sencillo: ir de Kioto a Tokio. Pero hay truco: las reglas son brutales, ya que deben matar a sus adversarios para arrebatarles las placas de madera con las que suman puntos y pueden pasar por cada ciudad hasta llegar a su destino.

Entre los participantes se encuentra Shūjirō Saga, un antiguo samurái que busca conseguir el dinero del premio para salvar a su esposa e hijo enfermos de cólera. Sin embargo, para lograrlo tendrá que enfrentarse a antiguos guerreros, asesinos despiadados y rivales cuyas habilidades convierten cada encuentro en una amenaza mortal.

Un balance perfecto de ficción e historia

El último samurái en pie se estrenó en Netflix el 13 de noviembre de 2025 con tan solo seis episodios de aproximadamente 50 minutos cada uno. La historia está basada en el manga homónimo escrito por Shogo Imamura.

El guion y la dirección de esta serie estuvieron a cargo de Michihito Fujii y Kento Yamaguchi, mientras que el reparto estuvo conformado por Junichi Okada (productor y coreógrafo de acción), Yumia Fujisaki, Kaya Kiyohara, Shōta Sometani, Gaku Hamada y Masahiro Higashide.

Por el título, al principio pensé que sería una historia similar a la de la película El último samurái, protagonizada por Tom Cruise hace ya algunos años, por lo que me llevé una sorpresa al ver que era algo totalmente diferente con este giro de los juegos de supervivencia.

He visto algunas reseñas que mencionan que es como El juego del calamar en algunos sentidos, pero por la dinámica me recordó un poco más a Los juegos del hambre, ya que acá para juntar los puntos los participantes deben matarse entre ellos para ser el ganador.

Lo interesante de El último samurái en pie es que la ficción del juego se mezcla con los conflictos políticos que Japón vivió con la Restauración Meiji, por lo que no solo vemos los enfrentamientos de los participantes, sino que también nos metemos en las rivalidades políticas por intentar pacificar y unir el país.

Inició con la Guerra Boshin, la cual dio fin al shogunato y a la era samurái. Nuestro protagonista era uno de los líderes del bando del shogunato; se vio rebasado por los cañones y las armas. Ese fue el punto de inflexión para él y para muchos de los que se vieron arrastrados a participar en el juego mortal diez años después, por la precaria situación en la que cayeron los antiguos guerreros.

Algo que hace relativamente bien la serie es que, a lo largo de los seis capítulos, conocemos el pasado de los personajes, lo que nos da contexto de por qué están dispuestos a participar o por qué los “VIP” y el organizador están interesados en apostar y apoyar la masacre de los shizoku y la conspiración en contra de la pacificación del país.

Esa base y el desarrollo que van teniendo hacen que el espectador se interese por los personajes, un punto que a veces se deja de lado en este tipo de historias de supervivencia que suelen recaer más en la acción o en generar shock con la violencia física o psicológica.

Por otro lado, la serie juega muy bien sus cartas con los giros en la trama: los que parecían aliados, de un momento a otro, se convierten en enemigos; los participantes más fuertes tienen sus puntos débiles y los que parecían no tener gran relevancia se vuelven piezas clave.

Aunque la trama en general tiene un buen ritmo, debido a que solo son seis capítulos, hay algunos momentos en los que se siente que aceleraron el paso para poder cumplir con el tiempo; esto se nota sobre todo en uno de los capítulos donde presentan la historia de uno de los samuráis y, pocos minutos después, es eliminado. Aun así, esto no disminuye la calidad de la serie.

Otro de los puntos fuertes de El último samurái en pie son sus momentos de acción. Junichi Okada hace no solo un buen trabajo como actor, sino también como coreógrafo de las escenas de peleas, ya que se ven espectaculares, letales y precisas; en ningún momento fallan. En parte me recordó mucho a las escenas de la película coreana Insurrección, incluso en la estética de las tomas.

La serie tuvo tanto éxito en su estreno que Netflix ya tiene confirmada una segunda temporada, y parece que esta vez sí era la intención, ya que la primera temporada termina antes de que los protagonistas lleguen a Tokio y se cierren todos los puntos de la trama. Aún no hay una fecha para la segunda temporada, pero esperemos que pronto se haga el anuncio.

Al final, El último samurái en pie es una de esas series que se estrenan casi en silencio, pero que terminan siendo imperdibles. Si disfrutaste de Uprising o Blue Eyes Samurai, esta serie seguro se convertirá en una de tus favoritas.

¡Feliz maratón!

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