Después de dos años de espera, por fin llegó a Disney la segunda parte de A Shop for Killers o Negocio letal, uno de los primeros k-dramas producidos por la plataforma y que tuvo un gran recibimiento a nivel global, razón por la cual hoy tenemos la continuación, de la que te cuento en esta nota.
Antes de entrar de lleno con los detalles, te cuento que en esta segunda temporada, Ji-an intenta tener una vida normal, luego de descubrir la verdad sobre su tío, Jeong Jin-man, y decidir no seguir en su mundo, pero se dará cuenta de que salir no será fácil cuando nuevos enemigos empiezan a salir de las sombras, decididos a tomar venganza en nombre de Babylon.
Bajo la mirada de aliados y enemigos, Ji-an tendrá que tomar una decisión difícil si lo que busca es mantenerse con vida y proteger aquello que su tío sacrificó todo para preservar. Mientras el pasado de Jin-man continúa revelando piezas clave del rompecabezas, la historia amplía el universo de Negocio letal al presentar nuevos personajes, alianzas inesperadas y enfrentamientos que elevan la tensión desde el primer episodio.
¿Una buena segunda parte?
A Shop for Killers 2 o Negocio letal 2 se estrenó el 22 de julio por Hulu a través de Disney+, y como la entrega anterior, también tuvo ocho episodios con estrenos semanales y con una duración aproximada de una hora.
Para esta temporada regresan tanto el director Kwon Lee como el reparto conformado por Lee Dong-wook, Kim Hye-jun, Jo Han-sun, Geum Hae-na, Kim Min, Lee Tae-young y Ahn Gil-kang, y se les une Hyunri, Masaki Okada y Jung Yun-Ha.
Esta era una de las series que más esperaba del año, tanto porque disfruté mucho de la primera parte como porque, por lo general, el trabajo actoral de Lee Dong Wook me gusta mucho; así la vara estaba alta.
Es difícil saber si esta temporada está basada en el texto original de Kang Ji-young, ya que el libro no es fácil de conseguir, pero la historia sigue un camino lógico a partir de donde se quedó en la primera entrega, aunque desde mi punto de vista se queda un poco por debajo en cuanto a originalidad, cosa que fue un punto a favor de la primera parte.
En este caso, la historia se lleva a cabo en diferentes escenarios, en una línea de tiempo más larga y tiene un ritmo más lento, al punto que a veces parece que no van a terminar de cerrar todos los cabos sueltos de la trama en los ocho episodios, como para alargarla a una tercera temporada (idea que no descarto aún). Todo empieza en el mismo día que Ji-an es atacada en casa de su tío, solo que nos muestran lo que pasa del lado de Jeong Jin-man atacando las instalaciones de Babylon.
A partir de ahí, la acción baja un poco, ya que vemos cómo Ji-an intenta rehacer su vida como una persona normal, dos años después de los sucesos, pero los nuevos mandos de Babylon tienen otros planes, por lo que termina regresando al mundo de su tío.
En esta serie la estrategia tiene un punto clave y la forma en que se narra me recordó un poco a Lupin, pues primero nos presentan el resultado del plan y después el cómo es que planearon todo para tener ese resultado. Es una forma interesante de contar una historia, ya que en muchas ocasiones funciona para crear cliffhangers o para “engañar” a la audiencia y dar un giro de tuerca en la trama. Desde mi punto de vista, fue una buena opción para mantener la tensión, sobre todo porque en esta ocasión la historia principal no tiene lugar en un único escenario, pues recordemos que, sin tomar en cuenta los flashbacks, todo pasa en la casa de Jeong Jin-man y en un solo día.
Aunque me parece que es una buena segunda temporada (Disney+/Hulu suele tener más cuidado en las segundas temporadas en comparación con Netflix), la verdad es que tiene sus fallos, como por ejemplo que de repente Babylon tenga interés en controlar murthehelp en lugar de eliminarlo junto con sus cabezas, además de que el interés viene particularmente de Kusanagi, un personaje nuevo que resulta ser nuestra antagonista de esta temporada, pero que falla en crear la tensión que creaba Bale.
Kusanagi resulta en varios momentos una villana a la medida de las nuevas normas de Hollywood (y Disney): muy caricaturizada, sin presencia ni personalidad y, básicamente, sin motivaciones claras. Ella es la que más escenas vacías tiene: mostrando lo que come para reforzar que se siente japonesa, repitiendo que odia el olor a sangre, limpiándose las manos todo el tiempo y preocupándose por su aspecto.
En ese sentido, me parece que hubiera sido mejor mantener la venganza entre los personajes originales, en lugar de traer nuevos, aunque es justamente ese relevo lo que da pie a que el final de la temporada haya quedado un tanto abierto para una posible tercera.
Sobre la acción, que es uno de los elementos centrales de la serie, está muy bien lograda con buenas coreografías de peleas y enfrentamientos con armas, además de las explosiones, aunque en algunos casos los efectos especiales se notan mucho, como en los robots tipo Terminator o algunas escenas que fueron filmadas en pantalla verde.
En cuanto a las actuaciones, los nuevos actores están al nivel del elenco que regresa; lo único es que sigue sin convencerme esa voz medio de susurro que usa Lee Dong-wook para este tipo de papeles. Lo que sí aplaudo es que se haya atrevido a hacer gran parte de los stunts, sobre todo los de los últimos episodios, lo que refuerza su compromiso con cada papel que hace.
Al final, A Shop for Killers 2 es una buena segunda parte; se queda un poco corta en comparación con su predecesora, pero cumple con una buena historia, respeta a los personajes (aunque hay que decir que aquí perdemos a tres de los más queridos) y sigue una línea coherente en la narración. Las escenas de acción siguen estando al nivel y cumplen con lo que todo fan de este género espera, así que si fuiste fan de la primera temporada, es muy probable que esta también la disfrutes.
¡Feliz maratón!








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