La música que escuchamos puede decir mucho de nosotros, sobre todo cuando nos centramos en nuestras canciones favoritas, esas que, por más que pase el tiempo, siguen ahí, acompañándonos y haciendo que recordemos momentos clave en nuestra vida. Podemos decir que esas son la banda sonora de nuestra vida.
Según explica Catherine Loveday, profesora de neurociencia cognitiva de la Universidad de Westminster, cuando se trata de nuestras canciones favoritas, solemos experimentar lo que ella llama un “choque de reminiscencia”, un fenómeno que nos lleva a que la música de nuestra adolescencia o adultez temprana se quede grabada en ese lugar especial del corazón.
Esto pasa porque, según la investigación de Loveday, el cerebro está en el momento en que sus sistemas de memoria funcionan de forma más eficiente, pero no solo eso: esa época también coincide con el momento en que vivimos muchas primeras veces (amores, desamores, amistades que perduran y otras que se van, nuevas ideas) y esos momentos se convierten en recuerdos que terminan definiendo quiénes somos. La propia Loveday ha señalado que es precisamente en esos años cuando tomamos decisiones que marcan el resto de nuestra vida y formamos las creencias que después sostienen nuestra identidad.
Estas canciones que guardamos en el fondo nos hacen volver a ellas porque nos recuerdan quiénes somos, lo que hemos vivido, las emociones e historias que nos han formado como personas. Es un tema que en este espacio hemos mencionado antes, ya sea al hablar de la importancia de la poesía o al explicar por qué aquí encontrarás reseñas de historias, sin importar de dónde vengan.
Es por eso que cuando nos preguntan por nuestras canciones favoritas, solemos escoger aquellas que nos llevan a un lugar, un momento o una persona que ha sido importante para nosotros.
Más que nostalgia: lo que la música le hace a tu cerebro
Pero el vínculo entre música y cerebro no se queda solo en el terreno emocional; también tiene beneficios concretos para el aprendizaje. Escuchar música aumenta la concentración, agudiza el oído y hasta mejora la pronunciación cuando estamos aprendiendo otro idioma.
Hay estudios que muestran que quienes escuchan canciones en el idioma que están aprendiendo terminan reconociendo mejor el ritmo, la entonación y el acento de esa lengua, porque la melodía obliga al oído a prestar atención a detalles que normalmente se nos escapan.
Y aun con todos esos beneficios, solemos escuchar mucha más música durante la adolescencia y la adultez temprana; después, con el paso de los años, se ha detectado que dejamos de buscar música nueva y volvemos una y otra vez a lo que ya conocemos.
Más allá del aprendizaje, la música también tiene la capacidad de regular nuestras emociones según el bit que escuchamos, así como de asociarse con recuerdos negativos o positivos.
La canción que te mantuvo a flote
Por eso no es extraño que una de nuestras canciones favoritas esté asociada a un momento difícil, que esa canción haya sido justo lo que te mantuvo a flote. En este caso puedo hablar desde mi experiencia con el rock y el metal: es común que en los conciertos haya fans que declaren que gracias a una canción o un álbum pudieron salir de un lugar oscuro. De hecho, en el concierto que se estrenó en cines de Bring Me the Horizon se incluyó una introducción con testimonios de fans mencionando situaciones similares.
Y esa misma canción que te sostuvo también puede ser la que te conecta con otros: la música es un lenguaje que nos vincula con otras personas, un puente que ayuda a crear comunidad. Puede unirnos más con amigos o familiares, o con desconocidos que se vuelven cercanos al disfrutar de las mismas melodías y letras. Puede ser que nos sumemos a clubes o, como en el caso del K-pop, pertenezcamos a un fandom específico.
El soundtrack que te define
Como todas las historias que vamos sumando en nuestro camino, la música nos impulsa a soñar, imaginar y sentir; nos calma, nos permite liberar el estrés y las penas, nos hace libres en un espacio de 3:30 minutos. Sin importar el idioma o el género musical, lo que importa al final es lo que nos hace sentir esa melodía o esa letra, y el espacio que ocupa en nuestra historia.
La música es un campo donde encontramos historias que se conectan con la nuestra, y en el momento preciso puede llegar a convertirse en el soundtrack de nuestra vida.
Las playlists pueden cambiar con el paso del tiempo, pero el soundtrack que te define es único.
¡Feliz tarde de música!








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