Después de aproximadamente cuatro meses de su estreno en Cannes y de una extensa gira de presentación, Colony llegó a los cines de México y de varias partes del mundo. La cinta llega seis años después de la última entrega de zombis del director Yeon Sang-ho, Península, pero en esta ocasión trae una propuesta muy diferente.
Pero antes de adentrarnos en lo que plantea el director, te cuento que Colony empieza con lo que pareciera un avance sin igual en biotecnología, pero lo que aparenta ser una simple presentación se transforma, de la nada, en una pesadilla. Un ataque terrorista desata la propagación de un virus de forma exponencial dentro del mismo edificio de la conferencia.
Tras la noticia del virus, las autoridades deciden aislar el edificio, dejando atrapados a un grupo de sobrevivientes que intentan salir con vida y hacerse con la aparente vacuna que podría detener todo. Entre ellos se encuentra Kwon Se-jeong, una profesora de biotecnología que tendrá que poner sus conocimientos a prueba para comprender qué está ocurriendo, antes de que sea demasiado tarde.
El virus parece transformar a los infectados en criaturas que actúan de forma instintiva, pero en realidad los convierte en parte de una conciencia colectiva, capaz de aprender y evolucionar en poco tiempo, lo que los vuelve una amenaza difícil de superar.
La reivindicación después de Península
Colony, o Zona Cero, como le pusieron en español, se estrenó en mayo en el 79.º Festival Internacional de Cine de Cannes y en los cines coreanos, para posteriormente tener su estreno paulatino en el resto del mundo. A principios de este mes de septiembre llegó a los cines de México, donde, en el caso de Cinépolis, se presentó tanto en salas 4DX como en las tradicionales.
En esta tercera entrega de zombis, regresó Yeon Sang-ho a la silla de director y de guionista; para el guion volvió a contar con la ayuda de Choi Gyu-seok. El reparto estuvo conformado por Jun Ji-hyun, Koo Kyo-hwan (con quien trabajó en Península), Ji Chang-wook, Kim Shin-rok (con quien trabajó en Hellbound), Lee Bong-seok, Shin Hyun-bin y Go Soo.
Aunque existen detalles que pudieran unir Colony con las entregas de Train to Busan y Península, esta resulta ser una historia aparte de la duología, ya que en este caso el director presenta una nueva cepa de virus y una clase de zombis distinta a la que vemos en esas y otras películas y series de este subgénero del terror.
En esta película, el director crea una historia mejor planteada que la anterior, más parecida a Train to Busan, con personajes mejor estructurados y recupera las persecuciones llenas de tensión y con sacrificios que te hacen pensar que quizá ninguno salga con vida esta vez.
Además, en esta ocasión, al estilo de la serie Happiness, la tensión es mucho mayor, ya que todo ocurre dentro de un solo escenario: el edificio donde se celebra la conferencia. Esto eleva también el nivel de contagio para todos nuestros protagonistas, quienes se dan cuenta de que no se enfrentan a un enemigo reactivo, sino a uno que parece aprender y evolucionar en cuestión de segundos para seguir atacando a todo el que se ponga enfrente.
Aunque como película de zombis esta me parece que vale enormemente la pena, creo que dentro de la historia hay un punto a destacar que podría ser más profundo de lo que a primera vista aparenta, y es el tema de la mente colectiva. Yeon Sang-ho toma el sistema de comunicación de las hormigas y lo lleva a otro nivel, pues la diferencia de esta nueva especie con la que conocemos de las historias “clásicas” es que todos comparten una misma mente, lo que les permite intercambiar información y evolucionar, aunque no los lleva a tener conciencia, solo instintos primarios.
Solo el llamado primer infectado tiene control sobre los demás: usa a los infectados para percibir el entorno y les transmite la información que necesitan para evolucionar, de modo que todo lo procesa por y para la colonia. Es el único con conciencia y con el poder de detenerlos, pero también la persona que deliberadamente soltó el virus al mundo.
Esta línea de la historia puede ser interpretada como una crítica a lo que puede causar el pensamiento de masas y la manipulación de información, un tema que han estudiado filósofos como Byung-chul Han, pero que siempre es mucho más vistoso si le ponemos una capa de terror, un género que ha servido para cuestionar asuntos espinosos que por lo general tendemos a evitar, como lo es el control del pensamiento.
Ahora, parte de lo que busca el experimento se basa en el conocimiento, el compartir todo para no tener secretos y, según se plantea, hacer que el ser humano evolucione a otro nivel, pero el resultado es otro: una masa sin conciencia ni razonamiento que se limita a reaccionar ante los estímulos del entorno; lo que parecía un paso en la evolución resulta ser un paso hacia atrás que, en las manos equivocadas, puede significar el fin del mundo tal como lo conocemos.
Una historia paralela a Train to Busan
Como mencionaba más arriba, había ciertos elementos que me hacían pensar que Colony podía ser la precuela de Estación Zombi: el nombre en inglés, que podía hacer referencia a la colonia que se forma y que tiene más relevancia en Península; que se sigue tratando de un virus creado en un laboratorio en lugar de un hongo o bacteria como se plantea en Kingdom; y, sobre todo, que regresara Koo Kyo-hwan con el nombre de Seo.
Al final de Península se da a entender que Seo tuvo algo que ver con lo que pasó y se ve arrepentido cuando muere, pero, a menos que el virus lo haga poder regenerarse, dudo que sea el punto que conecte el universo de zombis del director.
Pero la verdad es que Colony es una historia nueva que solo tiene algunos guiños a su predecesora y que, por los cabos que el director dejó sueltos al final, es probable que veamos una continuación. Al final, la teoría de eliminar al primer infectado no parece ser la solución para controlar la epidemia.
El tiempo dirá si vemos alguna secuela que nos dé luz sobre lo que pasa con la epidemia zombi y si es que esta película puede superar a su predecesora en repercusión, pues ahora las producciones coreanas (tanto películas como series) están teniendo mucha más exposición y aceptación por el público internacional.
En lo personal, en el género zombi, las producciones coreanas me han llamado más la atención y me han gustado más que lo que ha hecho Hollywood; la única excepción es Guerra Mundial Z, pero de ahí en fuera me parece que Corea tiene grandes historias en este género. Así que, si eres fan de este monstruo del terror, te invito a darle una oportunidad a Colony; seguro que te hará pasar un buen rato. Ya sea que la veas solo por la tensión o por los distintos niveles de su narración, sin duda no te arrepentirás.
¡Feliz tarde de pelis!








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